martes, 27 de diciembre de 2016

MANUEL RAMOS SUSAÑO Y LA DEHESA DE ABAJO

Mi amigo Manuel Ramos Susaño ha conseguido publicar con la Editorial Muñoz Moya un libro en el que lleva trabajando prácticamente toda su vida. 
Bajo el título "La Dehesa de Abajo de Perales del Puerto 1839-1986, 147 años en pos de la utopía a través del tiempo y de la historia" Manuel Ramos nos explica de una manera sencilla y cercana cómo unos cuantos oligarcas locales se apoderaron de uno de los bienes comunales más importantes de la localidad de Perales del Puerto, La Dehesa de Abajo.


Manuel es un ejemplo de superación personal, ya que desde una formación autodidacta ha conseguido alcanzar la tan anhelada emancipación de la clase obrera. Con este libro, que además de ser un ensayo que enriquece bibliográficamente a nuestra Comarca, protesta públicamente ante un atropello contra uno de los bienes comunales peraliegos más olvidado por la inmensa masa social de esa localidad.
Me consta, porque lo he podido observar durante todos los meses en los que he charlado con él, que Manuel ha hecho bandera de su lucha la reivindicación del retorno a manos comunales peraliegas de este bien usurpado por unos facinerosos, que aprovechándose de sus cargos y de unas leyes ultraliberales se enriquecieron a costa de las capas peraliegas más humildes.


La Dehesa de Abajo es un claro ejemplo de cómo las capas sociales más desfavorecidas de Sierra de Gata se quedaron sin unas propiedades que servían en numerosos casos para evitar el desempleo y los casos extremos de pobreza absoluta. Las Desamortizaciones del siglo XIX favorecieron la apropiación canallesca de unos bienes que durante siglos habían sido propiedad de todos los vecinos de las localidades de Sierra de Gata. Muchas de esas propiedades eran bienes concejiles, en otras ocasiones eran bienes eclesiásticos que la Iglesia arrendaba. En la usurpación de esos bienes por parte de unos pocos se encuentra uno de los motivos de la conflictividad social de finales del siglo XIX y principios del XX en Sierra de Gata.
  

lunes, 26 de diciembre de 2016

DE ILUMINADOS, EREMITAS, SANTOS Y ASCETAS (II)




En la falda de la sierra más occidental de Extremadura, Jálama, existió hace muchos años una Ermita, la Ermita de San Casiano, rodeada por un frondoso bosque y de majestuosas rocas que formaban intrincadas cuevas. Vivía en dicha ermita Martín un buen anciano, que según contaban los que lo conocieron perteneció a distinguida y recia familia cacereña.
Es curiosa la historia de Martín el ermitaño y además de interesante, provechosa a los lectores. Voy a contarla: los padres de Martín tuvieron dos hijos, el nombrado y José.
Martín y José eran genios muy opuestos. Mientras el carácter del primero era díscolo, atrevido, temerario, el de José se distinguía por su obediencia y sencillez.
Ocurrió un día que Martín, desoyendo los consejos de sus padres,  propuso a su hermano que le acompañase a una cacería.
José le advirtió, una y más veces, que no era procedente tal propósito por desconocer ambos el manejo de las armas de fuego.
No debió convencerse Martín y cuando llegó la puesta de sol salieron los dos hermanos provistos de flamantes escopetas y otros efectos necesarios.
Internáronse en un espeso monte. Eligieron dos sitios de aguardo, por donde, según Martín, debían pasar algunos Corzos.
En actitud expectante estuvieron los dos hermanos poco más de media hora, cuando, el ruido de pasos, hízole suponer a Martín que se acercaba alguna pieza. No se engañaba. Dos hermosos ciervos miraban a poca distancia de él.
Martín montó precipitadamente la escopeta, sonó un disparo al poco rato, se oyó un ¡ay…! Lastimoso producido por una leñadora. La bala había atravesado un brazo a la pobre mujer, cuya presencia pasó inadvertida para Martín en el momento crítico del disparo.
Poco tiempo después Martín prometía ante un cuadro de la Virgen una penitencia como expiación del delito que su imprudencia le hizo cometer.
Transcurrió mucho tiempo desde aquél suceso. Martín se convirtió en ermitaño de San Casiano. Se mantenía de las limosnas que recogía en los pueblos inmediatos; si bien en algunos eran muchos los que especulaban con la gran fortuna que poseía.
En una desapacible tarde de invierno. Una imponente tormenta se formó en el espacio. Martín, entre rayos luminosos y rugientes truenos, se  postró de rodillas ante un crucifijo, que pendía en las paredes de una cueva próxima a la Ermita y cuando fue a levantarse cuatro manos hercúleas le sujetaron por el cuello.
El ermitaño incorporose como pudo y se encontró frente a frente de dos hombres que le dijeron: venimos por tu fortuna o por tu vida. Mi fortuna- contestó el anciano- la tengo despreciada hace muchos años, y mi vida le pertenece a Dios.
¡No mientas! -dijo uno de aquellos hombres.Venimos por tu tesoro y si nos lo niegas morirás sin remedio.
Pasaron algunos segundos de silencio, interrumpido por Martín, que con sonrisa de mártir exclamó: ¡pues bien señores, salid de esta cueva y os enseñaré el lugar en el que guardo mi tesoro!
-¿Conocéis el corpulento árbol llamado Matusalem, que hay al terminar el puente de los gitanos?
-Sí -afirmaron los facinerosos.
-Pues meted la mano en el hueco que hay en dicho árbol y encontraréis el tesoro que tengo.
-Si nos engañas -se atrevió a decir uno de aquellos hombres- pagarás con tu vida.
-Os juro que no -replicó Martín.
Los bandidos tomaron la dirección que el Ermitaño les había indicado. La tormenta se encontraba en su clímax; aun así los facinerosos marcharon a toda prisa. Al llegar al puente, que les había indicado Martín, los truenos y relámpagos se sucedían cada vez con mayor frecuencia, y la lluvia se tornó en un caudal torrencial que arrastraba cuanto encontraba a su paso.
Al día siguiente el ermitaño se dirigió al árbol Matusalem, estuche de su tesoro. ¡Gran sorpresa recibió el pobre viejo!
Al pie del árbol había dos cadáveres carbonizados por una chispa eléctrica. Postrose de rodillas Martín, rezó por ellos.Y metiendo después la mano por el hueco del árbol Matusalem, sacó un libro con tono de pergamino en cuyas tapas se leía
Tesoro del Alma

DE ILUMINADOS, EREMITAS, SANTOS Y ASCETAS




Ya estaba casi todo, lo poco que tenían, guardado en las banastas de corteza de castaño que adquirieron el día anterior en San Martín de los Vinos; cuando alguien llamó a la puerta del Convento de Santiago. Fray José de Gallegos, se levantó y sin dudarlo abrió la puerta. Ante él se encontraban el representante de los vecinos del Azebo, junto a un nutrido grupo de vecinos de esa población; que se habían desplazado hasta Cerro Moncalvo, para ayudar a los monjes franciscanos a su traslado, hasta la nueva sede del Convento de Santiago en esa humilde población de Sierra de Gata.
Aunque la noche se les había echado encima, y ese mes de noviembre de 1595 era de los más fríos de los últimos años, la comitiva emprendió la marcha en el preciso instante en el que Fray Nicasio, el monje más veterano del Convento, trancó para siempre la puerta. Entrada que tantas veces había franqueado desde que llegó a ese humilde cenobio.
A la cabeza de la procesión se situaron los monjes, que portando un gran crucero y luminosas antorchas, iban guiando por intrincados senderos al resto de los miembros del acompañamiento.
Cuando se encontraban a mitad de camino, por el cerro de la Atalaya, un intenso vendaval, junto a una espesa niebla se apoderó del grupo; y todos ellos, temiendo que las antorchas se apagasen por los vientos ciclónicos, se apresuraron a proteger las llamas de las mismas para no quedarse a oscuras en medio del monte.
Cada vez les era más difícil avanzar y algunos empezaron a especular con la idea de abandonar la tarea del traslado conventual; pero en ese preciso instante uno de los monjes, Fray José de Gallegos, comenzó a tararear el Bíblico Salmo 50, el popularmente conocido Miserere:

Miserere mei, Deus,/secundum magnam misericordiam tuam./Et secundum multitudinem miserationum tuarum,/dele iniquitatem meam./Amplius lava me ab iniquitate mea:/et a peccato meo munda me./Quoniam iniquitatem meam ego cognosco:/et peccatum meum contra me est semper…… 

Inmediatamente todos los asistentes le secundaron y como si de un milagro se tratase las llamas de las antorchas no se vieron afectadas por los vivos vientos serranos.
Así continuaron un largo trecho, hasta que por fin llegaron a la antigua Ermita de San Sebastián, que se encontraba a unos escasos cien metros del casco urbano del Azebo. Ese terreno era el que los vecinos de esa localidad les habían regalado a los monjes franciscanos para que refundasen su nuevo Convento de Santiago.
Entre los asistentes llamó la atención lo acaecido y todos estuvieron convencidos de que habían asistido a un milagro. Decidiendo entre ellos,  desde aquél día, que el Miserere sería su canto procesional obligatorio en sus ritos religiosos. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

PLAGIOS DE FOTOGRAFÍA

Llevamos unos cuantos años en los que unos advenedizos venidos de fuera (the outsiders) quieren dotarnos de una intelectualidad y de una cultura de las que ellos consideran que los serragatinos carecemos. Esa idea no se fundamenta ni menos que en todo momento nos han considerado unos indígenas desde un punto de vista colonial y  supremacista.
Lo cojonudo del asunto, y hago ostentación por mi verborrea extremeña, me siento orgulloso de ella,  es que muchos de estos foráneos injertados tienen tan poca creatividad que sólo se dedican a copiar lo que muchos de los "indígenas" de nuestra Comarca venimos creando de manera anónima durante décadas y sobre todo sin el apoyo de instituciones oficiales como la Diputación de Cáceres o de la Junta de Extremadura.
Estos son dos organismos que se dedican a dilapidar el dinero público en creaciones de proyectos como el Parque Cultural de Sierra de Gata, cuyo único objetivo es colocar a los representantes políticos del partido político que gobierne dicha Diputación en cada momento (muestra de ello es la polémica en la que están sumidos en internet actualmente). El Parque Cultural de Sierra de Gata se resume en la idea de repartirse entre ese 60% de funcionarios públicos de Extremadura unos cuantos millones de euros que la Unión Europea destina a las zonas más deprimidas de Europa. 
Pero además cualquiera de los que llevamos décadas trabajando en rescatar la historia y la cultura de Sierra de Gata nos encontramos que estos delincuentes culturales institucionales aprovechan cualquier trabajo escrito, gráfico, etc. para presentar unos plagios a ciertos concursos cuyas bases están pactadas de antemano para apoderarse de unos emolumentos económicos que por sus propias capacidades no podrían obtener.
Muestra de ello son estas dos fotografías, una de ellas la hice Yo en el 2010 y está publicada hace años en Internet, y a la otra le han dado dado un premio de unos 700 euros la Diputación de Cáceres este año.


  

¡Al menos si se hubiese currado la fotografía con la Superluna de este mes tendría una explicación!!!!!!









lunes, 14 de noviembre de 2016

LAS GUERRAS COLONIALES PORTUGUESAS Y SIERRA DE GATA


Una Juventud sacrificada en las últimas Guerras Coloniales

Joâo iba dando sus últimos pasos por una ladera con un amplio desnivel, había dejado atrás la peligrosa zona conocida por el nombre de La Librería en la Cervigona y procuró pasar lo más alejado posible por la minicentral eléctrica que se encontraba instalada allí, entre aquellos cerros; y que gracias al agua de esa cascada generaba luz para varios pueblos de Sierra de Gata.
                Su lento jadear se volvía cada vez más forzado, le costaba respirar y mantenerse en pie; comenzaba a notar que perdía el conocimiento. Por fin decidió guarecerse debajo de unas jaras, cerca de la orilla del río; extenuado dejó caer su cuerpo, ya casi inerme, bajo la sombra que le proporcionaba el matorral. La boca la tenía seca, pero era incapaz de acercarla al cauce del río para beber algo de agua; mientras se recuperaba un poco le vinieron a su cabeza bellos recuerdos de su Lisboa natal, el Chiado alto, Belem, la Baixa Lisboa, el Convento de los Jerónimos, las deliciosas natas con las almorzaba cada mañana y por último la imagen de su querido Fernando Pessoa. ¡Cuántas veces había leído y recitado sus versos a la luz de una vela, mientras alguien canturreaba un fado a lo lejos!; sin embargo era incapaz de recordar la cara de su madre, su querida madre. ¿Dónde se encontraría ahora?, ¿Qué estaría haciendo la pobre?, seguro que le estaba buscando desesperada por todos los rincones de Lisboa. Su mano lentamente se fue resbalando por su abdomen ensangrentado, el orificio de bala que con tanto ímpetu intentaba taponar al final quedó libre y un borbotón de sangre tiñó la tierra de un rojo ocre hasta alcanzar el azul cristalino del agua del arroyo.
                Joâo Silveira de Menezes  era un joven luso espigado de complexión delgada, muy sensible a la vida y antibelicista convencido; por eso cuando el gobierno portugués le llamó a filas para combatir en Angola decidió huir, como muchos otros jóvenes portugueses, por la frontera hispano lusa; pero a Joâo le sorprendieron los guardiñas portugueses en el mismo límite fronterizo y aunque le hicieron varios disparos de advertencia decidió continuar con su fuga; prefería caer en el intento de evasión a participar en una guerra colonial que tan sólo beneficiaba a unas pocas familias de privilegiados compatriotas. Al final uno de los carabineros lusos que le descubrió decidió apuntarle y cual si de una pieza cinegética se tratase disparó su arma acertando premeditadamente en el blanco humano sin remordimiento alguno; aún así no pudieron apresarle.
                Deambuló durante días herido en el abdomen; intentado adentrarse lo más posible en tierras españolas para evitar de esa manera su captura; pero poco a poco se fue desangrando hasta que al final el esfuerzo por huir y el calor sofocante ayudaron a acabar con su vida lejos de su amada Lisboa;  en un rincón apartado de esta ruda Sierra de Gata.
                Martín se encontraba como de costumbre con su pastoría de cabras por la serranía más noroccidental de Acebo, cuando de repente echó en falta a su perra.
-¡Chiqui…! ¡Chiqui….!¿Ondi andas?
                Al poco la perra aparecía con un trozo de tela en la boca; una tela con un estampado de llamativos colores. Colorido nada común por estas tierras extremeñas que se debatían entre el blanco y negro casposo de una España con múltiples carencias.
-¿Y ésto?...... ¿A ver? ¿De ondi has sacao ésto? -mientras tanto la perra le miraba con sus inmensos ojos marrones moviendo el rabo como si esperase algo a cambio; hasta que después de un rato se dio la vuelta y salió corriendo de nuevo en dirección al río. Martín la siguió todo lo rápido que pudo, saltando de canchal en canchal, a riesgo de tropezar y magullarse; ya que intuía que algo extraño pasaba y que la perra se lo quería enseñar.
                Por fin la alcanzó y tirándole del rabo la sacó de debajo de una tupida jara, no quería que ninguna alimaña pudiese herir a su preciada perra. Con la segureja que siempre llevaba al cinto desbrozó la maleza y cuando ya había clareado todo lo que pudo el terreno apareció ante Él el rostro demacrado y con la mirada perdida en el infinito del joven Joâo. La tétrica estampa le hizo dar varios pasos hacia atrás, no se atrevió a moverlo; de repente su cabeza se quedó bloqueada con los viejos relatos de asesinatos durante la guerra civil española que había escuchado en su casa a los más mayores. Transcurridos unos minutos consiguió mover sus músculos y articular los primeros pasos hasta que logró emprender una rápida carrera para avisar en el pueblo del luctuoso hallazgo.
                Hasta el lugar se desplazaron infinidad de funcionarios e incluso alguno de ellos portugués que certificaron la muerte y la identidad del desgraciado joven que como si de un apátrida se tratase fue enterrado en una fosa común de cualquier campo santo de Sierra de Gata. El último deseo de Joâo nunca se pudo cumplir, él siempre quiso que como epitafio en su tumba figurasen los versos de su amado Fernando Pessoa.
Si después de yo morir quisieran escribir mi biografía
no hay nada más sencillo.
Tiene sólo dos fechas
la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra todos los días son míos.

                Relato en memoria de aquel joven anónimo portugués cuyos restos fueron hallados en Acebo en la década de los sesenta y que falleció por negarse a colaborar con las ideas imperialistas que dominaron durante siglos a las sociedades de unos países europeos en plena decadencia.


OVNIS Y RESIDUOS RADIOACTIVOS EN JÁLAMA



                La noche se había ido echando encima y un grupo de jóvenes acebanos esperaban sentados en el recinto de las escuelas la aparición de unas enigmáticas luces que en los últimos tiempos se veían en lo más alto de Jálama. Estas luces no se observaban a diario sino que su presencia era más bien esporádica; pero la aparición de las mismas inquietaba a los más jóvenes de la localidad, quienes lanzaban todo tipo de especulaciones sobre ellas.
                A las tres de la mañana en punto, cuando ya pensaban que esa noche no verían nada más un cielo bellamente estrellado, apareció en lo más alto de Jálama una de esas luces que con su movimiento serpenteante y sus continuos cambios de color, amarillo y anaranjado, describía el tránsito por una de las pistas de este monte serragatino.
-¡Eso os digo Yo que son camiones que están metiendo algo, residuos radioactivos, productos tóxicos, etc.., en las minas de la cotorina de Jálama ¡- exclamó el más joven de los allí reunidos.
-¿No sé….? –contestó dubitativo otro de los jóvenes que se encontraba en Acebo pasando las vacaciones en casa de un primo suyo. Lo cierto es que es raro que encima cambien de color con esa frecuencia tan precisa, si os fijáis es cada dos minutos. Eso no lo provoca el tránsito por un camino, más bien me hace pensar en una máquina. ¿Y si fuese un OVNI?, de esos que dicen que han visto en algunas partes del mundo, como aquél que se estrelló en Roswell (U.S.A.) con dos marcianos muertos dentro.
-¡Joder, qué imaginación chicos!- Les espetó Luisa a ambos. Esas luces serán de algún imbécil que querrá gastar alguna broma pesada a los que él considera unos paletos de pueblo; Yo no les haría el más mínimo caso a las dichosas luces. ¡Venga!, vamos a la plaza a la verbena y olvidaros de las lucecitas.
                Todos se levantaron al unísono a la orden de movilización de Luisa. Mientras tanto varios hombres, en lo más alto de Jálama, se afanaban por descargar uno de los últimos barriles que llevaban en uno de los cinco camiones con  los que habían subido hasta la cumbre de ese monte. Era el último de cincuenta barriles que su empresa les había encargado depositasen en el interior de la mina de la barrera del Toconal. Una vez colocados convenientemente los barriles en el interior de la mina, descargaron una pesada plancha de acero que soldaron a dos vigas de metal que previamente habían anclado a los laterales de la entrada de la mina; para de esa manera evitar que alguien pudiese entrar en la misma y descubrir los barriles tóxicos que habían almacenado allí.



LA GENTRIFICACIÓN Y LA MISMISIDAD DE SIERRA DE GATA

                Desde hace bastantes años en Sierra de Gata se vienen produciendo dos fenómenos, la gentrificación y la mismisidad, que tienen un primer origen en el progreso económico y la transformación en clase media de la emigración de los vecinos de esta comarca que se marcharon de ella en la segunda mitad del siglo XX.
                El fenómeno de la gentrificación procede del anglicismo gentry; y fue empleado por primera vez en el Reino Unido para definir el proceso por el que la burguesía y las clases adineradas reocupaban barrios, hasta entonces, marginados y degradados. Expulsando desde ese preciso momento a los grupos marginales y desfavorecidos que los habitaban.
La gentrificación lleva asociado un proceso de renovación arquitectónica, mejoras medioambientales, establecimiento de centros comerciales, aumento de remuneraciones, alza del precio de las viviendas, mejora del nivel educacional, etc.
Empero en Sierra de Gata de todos esos efectos anteriormente citados tan sólo se ha producido uno que ha contribuido a acelerar la emigración de todos los pequeños núcleos rurales que componen la comarca, éste es el alza del precio de las viviendas, del suelo urbanizable y del rústico.
La inversión en bienes inmuebles urbanos y rústicos de los emigrados que consiguieron mejorar sus condiciones de vida con su salida de la Sierra ha provocado, y provoca, un incremento del precio de esos bienes que no se corresponde con el que debería tener si tenemos en cuenta la renta per cápita de nuestra comarca.
Esa inversión se produce por el hecho de querer contar todos ellos con una segunda residencia en la que pasar sus periodos de vacaciones. Ese turismo de carácter estable, que es común a toda la geografía española, tiene indudablemente infinidad de aspectos positivos, que se tratarán en próximos artículos, pero ha contribuido y contribuye a un despoblamiento paulatino de nuestras poblaciones; que en los últimos tiempos se ha visto acelerado por el fuerte proceso de urbanización que vive la sociedad extremeña.
La tipicidad de la gentrificación de Sierra de Gata está provocada, como se ha mencionado anteriormente, por ese turismo tan característico nuestro y en menor medida  por la llegada de los llamados neorrurales o personas de clases medias y profesiones liberales que buscan el contacto con la naturaleza, más que la rehabilitación del campesinado; y que eligen nuestra comarca para instalarse ellos, sus familias y sus negocios.
Por otro lado la mismisidad es un  fenómeno muy arraigado entre la población nativa de nuestra comarca, este concepto se define en el libro Neorrurales en Extremadura como Nosotros como Mismos. Pero lo más interesante de la mismisidad son los prejuicios que los nativos y los forasteros tienen unos de otros; aunque cotidianamente ambos se acepten. Esos prejuicios impiden, en muchos casos, un correcto enriquecimiento cultural de ambos al desconfiar mutuamente unos de otros; pues unos son considerados como agentes perturbadores de los modelos tradicionales de vida y de las costumbres locales, y los otros son considerados por los foráneos como gentes ancladas en vivencias de tiempos remotos.
Empero tanto la mismisidad como la gentrificación llegaron a Sierra de Gata hace mucho tiempo, aunque nadie las definió de esa manera, y permanecerán en ella con igual fuerza o quizás mayor en la medida en la que en este país y en Europa se vaya saliendo de la crisis y la vida en las ciudades sea cada vez más compleja y estresante.

SIERRA DE GATA VISTA A TRAVÉS DE LAS DROGAS



Las drogas en Sierra de Gata aparecieron en la década de los 80 de una manera arrolladora, entre 10 y 15 años mas tarde de lo que lo hicieron en el resto del Estado Español. Aquí al igual que en otras partes de la geografía española vino de la mano de una juventud inconformista que experimentaba nuevas sensaciones a través de la infinidad de grupos musicales que en aquellas épocas hicieron de las drogas una seña de identidad; pero además la casuística de la emigración de nuestra comarca favoreció el que en las temporadas de vacaciones toda aquella juventud descendiente de emigrantes, o emigrantes en sí misma, importasen a nuestra comarca nuevas formas de ocio asociadas al consumo de drogas que eran habituales en sus zonas de convivencia, fundamentalmente entre la que procedía de Euzkadi, Francia, Madrid o Barcelona.
Especialmente la juventud procedente de Euzkadi era la que tenía por esas fechas un contacto más directo con las drogas y la que más divulgación hizo de las mismas en nuestra Comarca. Por aquella década Euzkadi sufrió la invasión de determinadas drogas como la heroína, la cual fue utilizada como arma desmovilizadora de las bases juveniles de la izquierda abertzale.
Por paradójico que parezca y a pesar de contar Sierra de Gata con algunos núcleos de población de arraigada tradición contrabandista, la oferta de drogas en la Sierra no vino inicialmente de la mano de los contrabandistas tradicionales; sino que estos se reciclarán y abandonarán el contrabando de otras mercancías cuando vean lo lucrativo del nuevo negocio.
Con el tiempo surgirán puntos de venta de droga por muchas de las poblaciones serranas, que se verán complementados con la venta de estas sustancias a manos de individuos que procedentes de fuera de la Comarca venderán entre sus conocidos parte de la mercancía que traen para autoconsumo.
La tipología de las drogas con el paso de los años ha ido variando, al igual que el perfil del consumidor. En la década de los 80 las drogas predominantes eran: La heroína, el hachís y las anfetaminas, con especial predilección por el speed; y en mucha menor medida se encontraba el consumo de cocaína.
El culto a las drogas a través de la música, el desconocimiento de las consecuencias del consumo de las mismas y determinados libros apologéticos sobre el consumo de drogas, como Historias de las Drogas de Antonio Escohotado, llevaron a un ejército de jóvenes nacidos en la década de los 60 a adentrarse en un mundo oscuro del que a muchos les ha sido muy difícil salir sin algún tipo de secuela.
En la actualidad las drogas se han extendido como la peste por todas las poblaciones de la sierra teniendo un puesto especial entre todas ellas la cocaína seguida de la anfetaminas, éxtasis, hachís y marihuana; quedando relegada a un puesto marginal la heroína. Incluso comienza a ser bastante común que las fuerzas de seguridad realicen aprehensiones de drogas cultivadas y producidas en los pueblos de la comarca. Lo que está por ver será qué tipo de secuelas dejarán muchas de estas nuevas drogas de diseño entre la juventud serrana.

¡QUÉ VIENIN LOS MAQUIS!




                Jesús, su mujer, Ezequiela, y sus dos hijas estaban a punto de comenzar la cena, cuando de repente sonó el teléfono que estaba en la habitación contigua; el padre se levantó dejando en la mesa el plato recién puesto de sopa.
                Mientras Jesús atendía la llamada, Ezequiela y sus dos hijas fueron apurando la sopa. Era tarde y la madre no quería que se acostasen las niñas recién comidas.
                Al poco rato Jesús hacía acto de presencia en el salón, con un  leve movimiento de su cabeza le indicó a su mujer que le siguiese; ésta entendió que algo sucedía y que esa llamada nada tenía que ver con las habituales que solía atender su marido.
                Cuando ambos entraron en la habitación donde se encontraba el teléfono, y una vez que Jesús cerró la puerta, su mujer rápidamente le preguntó:
-¿Qué ocurre, Jesús?
-Bien, acaban de llamar del cuartel de la guardia civil de Hoyos para decirme que tome las medidas oportunas en la central eléctrica porque es probable que anden cerca un grupo de Maquis.
-¡Bendito sea Dios!, ¡cuándo se va a acabar todo esto!
-¡Lo primero cálmate! coge a las niñas e iros al dormitorio, cierra todas las puertas, todas las ventanas y apaga las luces. Yo me quedaré en esta habitación cerca de vosotras y del teléfono; en principio no tiene que pasar nada, me han dicho que vienen huyendo desde Santibáñez el Alto; parece ser que la otra noche entraron en el pueblo y retuvieron durante un buen rato al médico, al alcalde, al secretario y a un teniente del ejército, llevándose un botín de 59.000 pesetas, ropas y comestibles.
-¿Pero…? ¿Quiénes son esas gentes?
-Bueno, parece ser que dicen que es un grupo de republicanos a los que llaman “la Partida del Francés” y que están actuando por todo el norte de la provincia de Cáceres.
-¿Pero son peligrosos, Jesús?
-No sé…., pero si aparecen por aquí te ruego que guardes la calma. Si es cierto que se han llevado lo que me han dicho por teléfono no creo que se acerquen; no querrán ser vistos.
-¡Madrita mía!, ¡madrita mía!, ¡Señor…..!
                Ezequiela se echó las manos a la cabeza mientras unas lágrimas se deslizaban por sus mejillas; Jesús la abrazó fuertemente y le susurró al oído:
-No va a pasar nada, tranquilízate y ahora haz lo que te he dicho.
                La madre compungida abrió la puerta y se dirigió al comedor. Cuando entró, las dos niñas estaban jugueteando, las cogió lentamente por los brazos y se las llevó al dormitorio, cerró la puerta, la ventana y apagó las luces; según le había indicado su marido.
                Jesús se quedó sentado frente al teléfono; el tiempo fue transcurriendo sin que Él y Ezequiela pegaran ojo en toda la noche.
                Al fin llegó el alba y los maquis no hicieron acto de presencia; la calma se apoderó definitivamente de la casa-alojamiento de los trabajadores de la central eléctrica de la Cervigona; aunque a Ezequiela le duraría el susto bastante tiempo. Mientras tanto los últimos restos de la agrupación guerrillera del Francés, 1ª agrupación Centro-Extremadura, 12ª División, conseguirían encontrar una senda por la Cervigona para poder llegar a Navasfrías y así huir al extranjero.

CONFESIONES DE UN MAQUIS DE SIERRA DE GATA



Elisardo Ferrera llevaba tres días en una celda inmunda de la prisión de Plasencia, situada ésta en la calle del Rey número ocho, cuando se le acercó para hablar con él un individuo misterioso que no había parado de observarle desde que llegó al presido.
-Hola, ¿qué tal?- le inquirió un sujeto taciturno y mal encarado.
-Pues te puedes imaginar -le respondió Elisardo, intrigado éste por la amabilidad de su compañero de presidio a quien todo el mundo, hasta los guardias, rehuía.
- Se dice que eres de Santibáñez el Alto, ¿Es cierto eso?
-¿Quién lo pregunta? -le respondió de nuevo el joven Elisardo.
-Un amigo -le susurró espontáneamente el maqui- quien conoce bien lo que últimamente ha pasado en tu pueblo.
-¿A qué te refieres?
-A algo que me gustaría que la historia el día de mañana narrase; ya que seguramente en tu lugar debería estar aquí otro paisano tuyo que parece ser que tiene buenas agarraeras entre los funcionarios del Ayuntamiento de tu pueblo.
-¡Eh…! ¿Qué insinúas? ¿Es que sabes quién me ha denunciado?
-No, pero tú estas aquí por querer dar de alta al partido comunista en tu pueblo y sin embargo el que facilitó la entrada hace varios meses de un grupo de maquis en Santibáñez el Alto está libre como el cuco.
-¿Cómo sabes tú que los maquis entraron en mi pueblo?
-Muy sencillo porque yo era uno de ellos.
-¡Qué me dices!
-Lo que oyes. Éramos un grupo de diez y el que nos facilitó la entrada es uno que luego se ha hecho la víctima; pero la realidad es que fue él el que nos dijo a qué casa teníamos que ir y a quién teníamos que secuestrar y pedirle  dinero por su rescate.
                Elisardo se quedó pensativo un buen rato no daba crédito a lo que le estaba contando aquel hombre enigmático que no tenía nada que perder pues dentro de unos días lo iban a fusilar. No quiso seguir preguntando y ni tan siquiera quiso seguir en compañía de aquella persona; quien una vez más le venía a confirmar aquel dicho tan famoso en Sierra de Gata: Quien tiene padrino se bautiza y el que no se queda moro.


EL CONDE ARGENGOL DE URGEL Y SUS CABALLEROS CATALANES EN LA CONQUISTA DE SIERRA DE GATA




La puerta del gran salón palaciego se abrió con su habitual chirriar de bisagras, inmediatamente el Rey de León, Fernando II, entró con su séquito y acto seguido sus fieles paladines tomaron posiciones arremolinándose entorno al improvisado trono del recién conquistado palacio moro de la ciudad de Alcántara. Kantara-ass-Saif o puente de la espada como denominaban los árabes al puente que los romanos construyeron para vadear el río y que servía a su vez para identificar a la ciudad que, hasta hace pocos instantes, había estado en su poder.
                Entre los presentes se encontraban caballeros templarios, nobles de la recién creada Orden de Julián del Pereiro, algunos vecinos cristianos de la conquistada villa de Alcántara, un nutrido grupo de religiosos y por último el Mayordomo Real por el que Rey Fernando sentía especial predilección, el Conde Armengol de Urgel. Caballero que procedente de la llamada Marca Hispánica había roto con la tradición familiar de servir a los nobles catalanes, decidiendo hace muchos años servir al Rey de León.
                Grandes habían sido los servicios que el Conde Armengol había prestado al Rey leonés, por ello el monarca cada vez que tenía ocasión le premiaba con aquello que estuviese en su mano. Esta vez no iba a ser menos, el noble catalán junto con sus hombres, todos caballeros catalanes breados en mil batallas, habían luchado con coraje y valentía desde que partieron de la Corte Leonesa. Habían transcurrido casi tres meses desde esa salida en la que se internaron en tierras extremeñas atravesando el peligroso puerto del Perosín; cerca de allí tuvieron que presentar batalla a las aguerridas tropas moras, que parapetadas tras las murallas de la inaccesible fortaleza de Santibáñez o San Juan de Mascoras, les impedían el avance.
                Su destino último era Alcántara, ciudad que los moros habían convertido en el mayor presidio de la zona. Una vez frente a las murallas de esa villa los primeros en atacar fueron los templarios, a los que los atrincherados seguidores del Profeta ocasionaron bastantes bajas. El segundo ataque lo llevaron a cabo las tropas del Pereiro, y mientras éstos intentaban penetrar en el interior del recinto amurallado mediante unas escalas fijadas en los muros de las murallas; el Conde Armengol de Urgel, junto a Berenguel Arnal, Beltrán de Tarascun, Arnal de Ponte, dio el golpe de gracia a la asediada ciudad abriendo una brecha en la muralla con una catapulta instalada cerca del acceso principal a dicha población. Inmediatamente su hermano Galcerán, auxiliado por Arnal de Savangia, por Pedro de Belvis, por Bernal de Midia y por Ramón de Villalta, penetraron en el interior dando mandobles a diestra y siniestra. Y ante la ferocidad del combate y del envite de aquellos diablos rubios y pelirrojos los muslimes decidieron enarbolar la bandera de la rendición.
La fortuna se había aliado con ellos pues las tropas cristianas se encontraban extenuadas ante los sucesivos combates a los que se habían tenido que enfrentar. Por ese motivo el Rey Fernando estaba tan agradecido a su Mayordomo;  ya que gracias al ahínco y a la vehemencia de él y de sus tropas se habían ahorrado infinidad de vidas.
                El Rey leonés intentó sin embargo ser lo más equitativo posible y por ello decidió en ese acto ceder las fortalezas de San Juan de Mascoras y de Milana, junto a las tierra de Baldarrago, a los caballeros del Temple; y la magnífica villa de Alcántara a su querido Armengol de Urgel, al que nombró capitán de la misma desde ese preciso instante para que la defendiese en un futuro ante el previsible envite islámico que se avecinaba.

                

sábado, 12 de noviembre de 2016

ROSTROS PÉTREOS, EL LINCE CON BOTAS 3.0


En el año 2013 tuve la oportunidad de grabar, con el Lince con Botas, un programa para la Televisión de Extremadura sobre las figuras esculpidas en piedra que se conservan en las fachadas de muchas de las casas de los pueblos de Sierra de Gata.




Ménsula con una representación enigmática
(Perales del Puerto)


Basado en el trabajo que publiqué en la Revista Alcántara, titulado "Figuras y Rostros Pétreos de Sierra de Gata", los amigos del Lince con Botas y Yo nos recorrimos algunos de los pueblos de la Comarca analizando esas enigmáticas representaciones en piedra que nos han legado nuestros antepasados. A raíz de ese documental algunos paisanos me indicaron la existencia de varias tallas en piedra que todavía aguantaban los vaivenes del tiempo en algunas de nuestras poblaciones; las mismas estaban saliendo a la luz rescatadas del baúl de los recuerdos o de un ostracismo histórico en el que determinados pensamientos las habían sumergido.


Dintel de balcón con la representación de un ganadero
(Cilleros)



La Calavera
(Villamiel)


Cabeza de animal
(Cilleros)




Os dejo en este blog los enlaces para poder visionar dicho documental








lunes, 31 de octubre de 2016

LA REPRESIÓN REPUBLICANA A TRAVÉS DE LA LITERATURA DEL PRIMER FRANQUISMO
















 LA REPRESIÓN REPUBLICANA
A TRAVÉS DE LA LITERATURA DEL PRIMER FRANQUISMO

















Jesús C. Rodríguez Arroyo
Grupo de Estudio de Historia
Contemporánea de Extremadura
(GEHCEx)




Resumen:

            En los primeros meses del conflicto armado que enfrentó a las dos Españas comenzaron a aparecer, tanto dentro como fuera del país, una serie de publicaciones en las que se criticaba con dureza la situación que se vivía en la retaguardia republicana.
Uno de los primeros libros que vio la luz fue Red Terror in Madrid; publicado en Londres en 1937. Con el mismo se pretendía dar a conocer en los foros internacionales los terribles casos de violencia extremista que se estaban produciendo en ciudades españolas, como era el caso de la capital republicana.
            Poco a poco irán apareciendo una gran variedad de libros en los que se irán narrando las experiencias vividas por sus autores en las diferentes zonas que estuvieron bajo control republicano. Su número se incrementará a medida que finalice el conflicto bélico, llegando a su clímax con la publicación de la Causa General. El fin último de toda esta literatura será el adoctrinamiento de una sociedad a la que era necesario someter desde un punto de vista ideológico.
            Un conjunto de editoriales religiosas, o promovidas por el nuevo Régimen, entre las que sobresalen Editorial Santaren y Editorial Nacional, se encargarán de publicar una serie de trabajos memorialistas en los que un buen número de nuevos autores plasmarán sus experiencias en los distintos presidios y ciudades que quedaron bajo control del gobierno republicano.
            Las sacas de presos; las experiencias en las checas; la actuación del S.I.M.; el comportamiento de los milicianos; la liberación y explosión de la femineidad de la mujer republicana; la corrupción de los dirigentes republicanos; el judaísmo, el marxismo y la masonería como destructores de las esencias hispánicas y de la Nación Española; así como la colonización ideológica y militar soviética, se convertirán en temas recurrentes en todos estos libros y por medio de todos ellos el nuevo régimen buscará justificar y legitimar su golpe de estado y la represión que había llevado a cabo y que siguió acometiendo contra sus rivales ideológicos durante años.
            El proliferación de todos estos relatos en los primeros años del conflicto armado y en los siguientes a la finalización del mismo choca con la ausencia en las mismas fechas de una literatura republicana igualmente abundante, tanto dentro como fuera del país, que relatase la brutalidad con la que las fuerzas nacionalistas actuaron contra sus rivales republicanos en las zonas bajo su control.

Palabras Claves: Literatura, Franquista, Retaguardia, Republicana, Represión.


Abstract:
In the early months of the armed conflict between the two Spains began to appear, both within and outside the country, a number of publications that harshly criticized the situation that existed in the Republican rearguard .
One of the first books that saw the light was Red Terror in Madrid, published in London in 1937. With the same is intended to raise awareness in international forums the terrible extremist violence taking place in Spanish cities, as was the case of the Republican capital.
Gradually will appear a variety of books that will be narrating the experiences of the authors in the different zones that were under Republican control. Their number will increase as the end of the war, reaching its climax with the publication of the General Causes. The ultimate goal of all this literature is the indoctrination of society it was necessary to subject from an ideological point of view .
A set of religious publishers, or promoted by the new regime, among which National Editorial Editorial Santaren and was responsible for a series of papers published memoirists in which a number of new authors will capture their experiences in different prisons and cities that remained under control of the Republican Government .
The removal of prisoners; the experiences in the Chekas;  the performance of the S.I.M.;  the behavior of militiamen; the release and explosion of Republican women's femininity; the corruption of the Republican leaders; Judaism, Marxism and Freemasonry as destroyers of Hispanic essences and the Spanish Nation; as well as the Soviet military and ideological colonization, will become recurring themes in all these books and through all the new regime will seek to justify and legitimize their coup and the repression that had carried out and continued rushing against ideological rivals for years.
The proliferation of all these stories in the first years of armed conflict and in the  following the end of it collides with the lack on the same dates of republican equally abundant literature, both within and outside the country, that reported the brutality of the nationalist forces against his Republican rivals in areas under their control.

Key Words: Literature, Franco, Rear, Republican, Repression

LA LITERATURA COMO INSTRUMENTO IDEOLÓGICO DEL PRIMER FRANQUISMO
Se inicia este trabajo con una reflexión realizada por G. Arsenio de Izaga y Ojembarrena recogida en las notas adicionales de su libro Los Presos de Madrid, recuerdos e impresiones de un cautivo en la España Roja, publicado en 1940 y cuyo prólogo lo redactó Alberto de Alcocer:
Muchos de esos libros –sería pueril recatarlo- están llenos de exageraciones y a aun de notorias falsedades respecto a lo que ocurrió en esta villa mártir, sobre todo cuando sus páginas se inspiraron exclusivamente en referencias poco depuradas y escrupulosas. No faltan, sin embargo, algunos que recogen con probidad y con exactitud los hechos que narran, ya por haber sabido interpretar bien los relatos de testigos veraces, ya por haberlo sido los mismos que los escribieron.[1]
            Fuera del mismo se ha decidido dejar la publicación de la Causa General, entre otros libros; ya que dicho trabajo no guarda ese fin buscado por el primer franquismo  de influenciar a una sociedad mediante el ocio y la evasión literaria y que sin embargo se encontraba deseosa de que le saciasen su curiosidad por conocer de primera mano y a través de las personas que lo vivieron la brutalidad roja, el acoso y la persecución  en la retaguardia republicana.También se ha dejado fuera de este estudio los relatos aparecidos en prensa; ya que no son tan completos como estos y guardaban una finalidad más informativa que literaria-cultural.
            El periodo estudiado de este tipo de literatura para este trabajo va desde 1936 hasta 1950; ya que es la etapa más prolífica y en la que el fanatismo, el revanchismo y el paroxismo por una victoria que ha sido larga y dolorosa para una parte de la sociedad española favorece un tipo de literatura que no se había dado en ninguno de los anteriores conflictos bélicos que se habían producido en España; ni tan siquiera cuando acabó la Guerra de la Independencia en el siglo XIX.  
Se pueden establecer diversas clasificaciones de estos libros en función de los más diversos criterios:
1.-Según los testimonios. Pueden ser libros en primera persona o en los que se relatan testimonios de terceras personas.
2.-Según el perfil cultural de sus autores. Por lo general son personajes cultos, de clase media e ilustrados quienes los relatan; siendo los religiosos los que juegan un papel esencial muy activo.
3.-Según el sexo. Existen relatos tanto de hombres como de mujeres, aunque el de estas últimas es minoritario (Rosario Quipo de Llano, Marola y Regina García).
4.-Pueden ser autobiográficos, novelados o simplemente hagiografías.
5.-Por la implementación del sistema represivo se pueden clasificar en dos etapas claramente diferenciadas. Una inicial en la que se describe el descontrol y el vacío de poder en el que aparecen las primeras Chekas, tanto en Barcelona, Madrid, Valencia, etc. Y un segundo periodo en el que se narra como el sistema de Chekas se perfecciona y gira entorno al S.I.M. (Servicio de Información Militar); el cual desarrolla un sistema científico para la represión.
6.-Se puede hablar de tres fases fundamentales: una inicial con la aparición de algunos libros que denuncian lo que sucedía en España en la escena internacional, nada más iniciarse el conflicto; entre ellos se encontraría el que para algunos es el primer libro denuncia, el escrito por Félix Schlayer, Diplomático en el Madrid Rojo 1938; aunque hay otros anteriores a éste como Red Terror in Madrid. Una segunda fase en la que se van publicando libros memorialistas durante el transcurso del conflicto en distintas regiones españolas y que recogen el testimonio de infinidad de evadidos; los cuales tienen como fin buscar la empatía y el apoyo de la sociedad intelectual de la retaguardia franquista.Y por último una etapa que coincide con el final de la guerra en la que son multitud de personas las que cuentan su trasiego y penurias en la retaguardia republicana, pero sobre todo describen el final de la guerra; entre ellos se encontraría 8 días de revuelta comunista, en el que se describe la perversidad de los comunistas por hacerse con el control del gobierno.
Existen prácticamente relatos de todas las zonas geográficas que quedaron en manos de la República; aunque abundan los de Madrid y Cataluña, lugares en los que las checas fueron más numerosas y la represión se ejerció de una manera más sistemática. Las editoriales son muy diversas aunque predominan las vinculadas a la iglesia católica y las publicaciones que lanzaron al mercado literario la Editorial Santaren y Editorial Nacional.
            El incipiente franquismo o el embrión de lo que sería el futuro franquismo supo desde el primer instante denunciar públicamente a través de infinidad de publicaciones lo que en la retaguardia republicana estaba sucediendo entre sus militantes ideológicos; mientras que el Gobierno Republicano, supuestamente apoyado e instruido por la maquinaria ideológica y propagandística soviética, no supo o no quiso denunciar a través de la literatura lo mismo que la maquinaria propagandística sublevada puso en marcha. Tan sólo se pueden citar a modo de ejemplo algunos relatos que obedecen más a la pura iniciativa particular que a una estrategia elaborada desde un gobierno republicano asediado en todos sus frentes: El asedio de Madrid, de Eduardo Zamacois, 1938; El Infierno Azul, de Edmundo Barbero, 1937; Maldito seáis, no me avergoncé del Evangelio, de  Marino Ayerra Redin, 1958; etc..
            A través de esa literatura profranquista se articula un discurso mediante el cual se pretende adoctrinar a la sociedad española, inicialmente a una parte de ella, y con el final de la guerra a la totalidad de la misma. En ese discurso meditado y con el fin estratégico claro de mostrar una imagen de victimización se reprochó a la República la situación caótica y de vacío de poder que derivó en un sistema represivo espontaneo, inicialmente, en el que los rivales políticos fueron perseguidos y exterminados.
            Hay una serie de personajes principales y situaciones recurrentes en todos estos libros que dan una idea general de la situación, que según ellos, se vivió en la zona republicana y que se pretendía denunciar a través de sus páginas.
            Los personajes responsables a los que les achacan estos autores todos los desmanes en la zona Republicana los identifican con los porteros de las fincas, los milicianos y milicianas, los periodistas, militares y policías afectos a la República, los camareros, políticos republicanos y frentepopulistas, los extranjeros llegados para apoyar y combatir a favor de la República, los traidores a su clase social. De todos estos individuos se va transmitiendo a través de toda esta literatura una imagen pretendidamente distorsionada con la idea de demonizar y así poder justificar cualquier acto represivo posterior contra ellos; además de marginarlos socialmente como a lo largo de la historia de este país se hizo con los criptojudios, las curanderas o minorías étnicas como los vaqueiros de alzada, los maragatos, los chuetas y los agotes; a los que se les atribuyó conductas antisociales, nigromantes, demoniacas, así como enfermedades contagiosas con el fin claro de marginarlos socialmente. Esa tradición tan inquisitorial es la que el prefranquismo pone en marcha a través de esa literatura contra esos colectivos, perpetuándose muchas de ellas hasta nuestros días a través de la tradición oral.
El portero delator, cotilla y envidioso que denuncia a sus vecinos y jefes; el militar y policía revanchista que ve una nueva oportunidad de escalar profesionalmente en el nuevo orden republicano en el que aparecen infinidad de vacantes profesionales; ya que un número importante de la oficialidad del ejército se ha decantado por el bando sublevado y otros muchos o están encarcelados o han sido víctimas de la represión frentepopulista.
Las mujeres afectas a los partidos republicanos y las milicianas son descalificadas en todos sus aspectos; aunque son habitualmente calificadas como seres sin corazón, sucias, libertinas, promiscuas y maleducadas; mucho peores que los varones.
Los periodistas son acusados de delatores; los cuales a través de sus artículos en la prensa frentepopulista se encargan de señalar a todos aquellos que ideológicamente son contrarios al régimen republicano, para que de esa manera sean eliminados físicamente; además se les acusa de tergiversar la realidad de la guerra y de estar sus plumas al servicio de la dictadura comunista, que una minoría quiere instaurar en España.
El miliciano anarquista, los militantes socialistas y comunistas son descritos como seres crueles capaces de cometer las mayores atrocidades contra sus semejantes, con el fin claro de eliminar al adversario político y cometer todo tipo de latrocinios contra las propiedades de los mismos. Además se les descalifica al describirlos como seres con una imagen patibularia y llenos de una profunda cobardía que tan sólo son capaces de cometer sus actos criminales en la retaguardia; ya que cuando se encuentran en el frente suelen abandonar sus posiciones a la mínima ocasión de peligro.
El político republicano es señalado como un ser oportunista al servicio de la masonería y del comunismo internacional; mientras que los comunistas y los socialistas son denunciados por su actitud servil hacia la Unión soviética. Empero el anarquista en el fondo, según se aprecia en bastantes de estos libros, es considerado como el guardián de una cierta esencia del carácter impulsivo, heroico y sacrificado que caracteriza, según ellos, a la naturaleza del español autóctono.
Los camareros y las criadas, al igual que los porteros, son acusados de ser los principales cómplices del sistema republicano; ya que debido a su estrecho contacto con las gentes de orden y adineradas son los que tienen un conocimiento más profundo de la pertenencia de éstos a los partidos de derechas y por tanto se busca e incluso se les exige la delación de sus clientes y de sus amos.
Los extranjeros llegados para auxiliar a la República son definidos como asesinos de españoles y ladrones procedentes del lumpen mundial que vienen a enriquecerse y a disfrutar de los bienes de los españoles. Son descritos como fuerzas al servicio de los intereses judeo-comunistas-masones que buscan la destrucción, como ya lo han intentado en otras ocasiones las fuerzas internacionales, de la, para ellos, Sagrada e Imperial España.
Todos estos libros muestran una especial inquina contra los traidores a su clase social y contra los tránsfugas oportunistas procedentes de los partidos de orden y conservadores anteriores a la República que ven en los partidos influyentes del atribulado mundo de la política republicana una vía de salvación y una oportunidad a sus aspiraciones económicas, sociales y políticas al aceptar el nuevo credo tanto marxista como republicano.
            Dentro de esta literatura cabe destacar aquellos libros en los que los autores se esfuerzan por mostrar los artilugios de tortura; describiéndolos de una manera exhaustiva e incluso incluyendo imágenes de los mismos para que el público-lector se hiciese una idea lo más  exacta posible de la brutalidad frentepopulista.

[2]       
                                                    (Imagen 1)                                                                 
Instrumento de Tortura utilizado en Asturias contra presos derechistas      


[3]
(Imagen 2)
Sillón eléctrico de tortura de  Una Checa de Barcelona



(Imagen 3)
Habitación dormitorio de
Una checa de Barcelona



(Imagen 4)
Descripción gráfica de un artilugio de tortura usado en la checa de Valmajor

            La descripción de las cárceles, de las checas y de los presidios flotantes  juega un papel principal en todos estos libros; ya que sirven para ambientar y sumergir al lector en un universo de maldad y brutalidad.


(Imagen 5)
Sollado del buque Villa de Madrid
en el puerto de Barcelona
           
Es esencial para los escritores, sobre todo para los que describen su periplo por las ciudades leales a la República, relatar su trasiego por infinidad de casas, domicilios vigilados y marcados como reaccionarios, en los que encontraron alojamiento en ciertas ocasiones de manera temporal en habitaciones, sótanos y buhardillas inhóspitas. La situación vivida por infinidad de personajes se centra habitualmente en las ciudades mejor descritas que son siempre las  dos grandes urbes de la zona republicana, Madrid y Barcelona.
            Se utilizan como recursos literarios una serie de historias recurrentes en todos estos relatos, las cuales muchos de estos escritores aseguraron haber vivido en primera persona o al menos haber sido testigos presenciales. Entre ellas es habitual leer en varios de estos trabajos la historia del coche fantasma que recorría las calles de Madrid ametrallando los puestos de control milicianos. O la famosa historia del falangista capturado por la milicia madrileña y que cuando era llevado por la noche en un camión para ser fusilado le asegura a sus captores que esa noche morirán todos ellos con él; pronóstico que se cumple cuando el falangista cautivo al paso de un control miliciano grita “¡Arriba España!” provocando una descarga de fusilería contra dicho camión muriendo todos en el acto. Igualmente es habitual leer en varios de estos libros la historia de personajes anónimos que son arrojados a los leones, como en la Roma imperial, de la casa de fieras del Retiro de Madrid.
            Es especialmente llamativo el antisemitismo generalizado de todos estos autores que queda plasmado en todos estos libros de una manera clara y que se debe a la influencia que a nivel mundial se respiraba en esa época y que quedó materializado en el ascenso al poder de los nazis en Alemania. También los autores de todas estas obras se muestran muy críticos con la masonería; a la que culpan, junto a los judíos que controlan, según ellos, la ONU, y al marxismo de la decadencia y del conflicto que se vive en España.
            Muchos de estos autores, que posteriormente serán premiados con importantes cargos o puestos académicos, no esconden en estas obras su admiración por José Antonio Primo de Rivera, Franco e incluso por Mussolini y Adolf Hitler. Admiración por unos personajes que tenían una concepción de los estados totalmente totalitaria y en los que la eliminación de los adversarios políticos era algo prioritario; como así quedó demostrado posteriormente. Esa represión filofascista estos autores no se molestaron en conocerla o simplemente la obviaron, como sucedió con la represión nacionalista que se vivió en la retaguardia franquista.
            Sorprende en todos estos autores y en sus obras que no haya ni una pequeña muestra de autocrítica, sobre todo cuando son tan recurrentes en sus críticas a la mala educación y zafiedad de los milicianos y milicianas; ya que ese comportamiento por una parte de la sociedad española no deja de ser una consecuencia del fracaso del modelo social que ellos decían defender y querer conservar mediante este conflicto bélico.   

SINGULARIDADES DE LA REPRESIÓN REPUBLICANA PLASMADAS EN ALGUNOS DE ESTOS LIBROS

Checas de Madrid.  Autor Tomás Borras. Ediciones Españolas, Almagro, 40. Madrid, primera Edición 2 de septiembre  de 1939.
 Novela bastante breve esta de 1939, que luego la ampliará el autor en la edición de 1963. Ambientada en Madrid el libro recurre a los tópicos: el gremio de porteros delatores; la casuística descriptiva de algunos métodos de tortura; Los extranjeros como asesinos de españoles; el desagradecimiento de los sirvientes hacia sus patronos, delatándolos e incluso participando en los asesinatos de éstos.
En uno de sus capítulos relata una escena en la que se describe a un personaje que parece querer caricaturizar a García Atadell. Acusa a este último de grosería, falta de formas, populachería y poca cultura (elemento recurrente en todas estas obras) al igual que al resto de los milicianos que le rodeaban.
La Masonería hace acto de presencia, como en muchos otros libros de esta época, cuando se relata el funcionamiento de las checas, citando la ubicación de alguna de ellas y el nombre de alguna de las logias que las controlaban.
En la edición de 1963 (1963, Editorial Bullón S.L. 5ª edición, Madrid) aparece otro personaje que parece tratar la figura de Gorkin, aunque en la obra lo llaman Garkin. Esta nueva versión trata el tema de los colaboracionistas, de los burgueses reconvertidos y enemigos de su clase social; así como aspectos como la prostitución de las jóvenes aburguesadas para conseguir alimentos y favores para sus familiares presos.
El autor se muestra crítico, como otras muchas obras de la época, con los nuevos hábitos y costumbres adquiridos por las mujeres durante la República (fumar, el amor libre, vestir de determinada manera, laicismos, etc.) todo ello, según él, influido por el ideario de las organizaciones de izquierda y feministas.
Además se incluye un nuevo aspecto que no se trató en la primera edición y fue la actuación del S.I.M. (Servicio de Información Militar) Se describen métodos de tortura y los centros en los que se practicó ésta en Madrid; la red de colaboracionistas (10.000 miembros en total según el autor) que para poder ingresar en el SIM tenían que delatar a dos personas y éstas ser ajusticiadas. Los aspirantes a colaboracionistas o los mismos colaboracionistas en sí procedían, según este autor, en su mayoría de capas sociales aristócratas, liberales, intelectuales, republicanas, etc.
El libro plantea la organización del S.I.M. y de las Chekas como un negocio paralelo de la masonería y de grupos alegales que actuaban de manera arribista para enriquecerse. En este volumen del año 1963, y en lo que al S.I.M. se refiere, hay numerosos puntos coincidentes con la obra de Martín Inglés (Bajo las Garras de S.I.M.); centrándose, al igual que el autor barcelonés, en la descripción de los métodos de tortura y en la forma en la que el S.I.M. de Madrid intentó desmantelar la Quinta Columna. Describiendo el mismo método utilizado en el relato de Martín Inglés.
En otra parte del libro se centra en contar la actuación descontrolada de jóvenes milicianos que administraban su concepto de la justicia a su antojo y libre albedrio. Así como la actuación de dos personajes centrales de la novela a los que describe como quintacolumnistas infiltrados en las organizaciones chekistas y que intentan defender y salvar a un joven falangista (actuación similar a la recogida en la película Rojo y Negro).  
Las Chekas de Cataluña, Bajo las Garras del S.I.M. Autor Martín Inglés. Editorial Librería Religiosa, Aviñó 20, Barcelona 1940.
Es un libro especialmente centrado sobre las Checas de Barcelona en el que se cuenta en primera persona a modo de novela, como en la mayor parte de estos libros, las experiencias de un miembro de Falange capturado y torturado en las checas de Barcelona. Es un documento interesante en cuanto a los nombres de torturadores que facilita (se cita como chequista a Grimau), los métodos de tortura y las estrategias utilizadas por los comunistas para desmantelar e infiltrarse dentro de la Quinta Columna en Cataluña.
La estrategia comunista consistió en seducir a una joven falangista que trabajaba como costurera para una patrona que era miembro de la Falange de Barcelona; por medio de ella accedieron a los quinta columnistas, a los que mediante engaños les hicieron creer que les pasarían a Francia para poder llegar a las filas nacionales; cuando lo que realmente les sucedió es que acabaron en las cárceles del S.I.M. desde dónde les obligaron a enviar cartas a sus familiares asegurándoles que se encontraban en perfecto estado en Francia para de esa manera capturar a más falangistas.
Libro que como se ha dicho es novelado, pero que aporta datos interesantes, insiste como muchos otros en la zafiedad de los milicianos, su cinismo, sus vicios burgueses, que según el autor era a lo único a que aspiraban los milicianos (critica el derroche económico de los milicianos en burdeles, cafés, salas de fiesta, etc. Dinero que era fruto de los latrocinios perpetrados).
Por qué hice las Checkas de Barcelona, Laurencic ante el Consejo de Guerra. Por R.L. Chacón, Barcelona 1939.
Es un libro con muy mala impresión en el que no se aprecian claramente algunas representaciones gráficas y fotográficas de los artilugios de tortura empleados en las chekas de Barcelona y diseñados por el encartado. En cambio el diseño de la portada de este libro ha servido de inspiración para muchos otros de más reciente publicación como el de César Vidal Checas de Madrid.
El libro, aparte de comentar los métodos e instrumentos de tortura empleados en las chekas de Barcelona, se centra en el perfil del personaje y el desarrollo del juicio así como en el resultado del mismo. Guarda una estrecha similitud, en su estilo, con otra publicación de la época, Quiénes son Ellos, García Atadell, hombre símbolo, Editora Nacional, Bilbao s.a.
Quiénes son Ellos, García Atadell, hombre símbolo. Editora Nacional, Bilbao s.a.
Libro pequeño que ofrece algunas fotografías interesantes de este personaje que tuvo gran prestigio durante los primeros meses de la contienda al dirigir la Brigada del Amanecer. No ofrece datos biográficos de importancia sobre este sujeto, salvo aquellos que les denigran, descalificándole como asesino, ladrón y prófugo. Hace especial hincapié en su arrepentimiento y en su vuelta a la cristiandad.
García Atadell es el prototipo y la imagen pretendidamente distorsionada del chequista que los vencidos quisieron que llegase a la opinión pública y que se perpetuase en la historia contemporánea de España.
Como funcionaban las Checkas: Accion contra la III Internacional.Publicaciones del C.I.A.S Acción contra la III Internacional, Barcelona s.a.
 Libro a modo de ensayo o documento histórico breve que aporta las tradicionales fotografías de las chekas de Vallmajor y de la Calle Zaragoza de Barcelona; en cambio es bastante claro y preciso en cuanto a los métodos de tortura y la clasificación de estos centros de tortura.
De la Cheka de Atadell a la Prisión de Alacuas. Autora Rosario Queipo de Llano. Librería Santaren, imprenta Castellana, Valladolid 1939.
Libro autobiográfico de Rosario Queipo de Llano en el que la autora relata su periplo por la Zona Roja hasta que fue liberada y regresó a la Zona Nacional. Es de los pocos trabajos publicados cuyo autor es una mujer.
 Aporta datos interesantes sobre Atadell; aunque cae en las mismas críticas y tópicos que todos los libros del bando nacional de estas fechas, sobre todo cuando intentan plasmar el analfabetismo de los rojos al transcribir su forma de hablar.
Insiste, a lo largo de todo el trabajo, en criticar las nuevas costumbres adquiridas por las mujeres fruto de las influencias de las ideas de izquierda y feministas que llegaron a una España atrasada (fumar, amor libre, vestir de cierta manera, laicismo, la ausencia de moralidad, etc) y que iban en contra, según ella, de las buenas costumbres históricas de la tradicional mujer española.
Es un libro demagógico en el que se obvia el perfil asesino y la gran represión llevada a cabo por su hermano en Sevilla y en toda Andalucía.Sobre todo las agresiones llevadas a cabo por parte de las fuerzas sublevadas contra las mujeres de izquierdas y de las que ni ella, ni ninguna de sus compañeras de presidio fueron víctimas por parte de los republicanos; al menos en su libro no aparecen denunciadas.
No muestra agradecimiento por el trato recibido, ni por las instalaciones en las que estuvo, ni por el respeto hacia su persona por parte de sus captores y ello teniendo en cuenta su parentesco con uno de los grandes represores de la guerra.
Las Checas, Temas Españoles. Autor Rodolfo Vistabuena, Publicaciones Españolas, Madrid 1953.
Es un monográfico ilustrativo, bastante resumido y completo, de lo que fueron las Checas en España.Tiene un gran valor histórico pues intenta convertirse en objeto de consulta, siendo más preciso que otros documentos publicados hasta esa fecha.
Habla sobre todo de las Checas de Madrid pero también hace referencia a las Chekas de Barcelona y Valencia e incluye las fotos típicas publicadas en otros libros anteriores; así como los métodos de tortura de las Chekas de Valmajor y de la Calle Zaragoza.
España Trágica Recuerdo de Once Meses entre los Rojos de España. Autor Alfonso Monleón, Editorial Santa Fe, septiembre de 1938, O.P. 4ª Edición, Cattaneo Hnos.
  Relato en primera persona de un sacerdote atrapado en la Barcelona revolucionaria de los primeros meses de la guerra civil. El trabajo es bastante impreciso en cuanto a hechos y personas, narrando el autor sucesos conocidos siempre por terceros de los que no fue testigo directo; y de aquellos de los que fue los tergiversa y manipula.
Como tantos otros libros de esta época se muestra dogmático y crítico con lo que él denomina el paraíso del proletariado en el que a todo aquél que no pertenece a una organización sindical se le margina laboral y salarialmente. Como en otras publicaciones de la época se recurre al tópico de la extravagancia y el despilfarro de los milicianos y sus acompañantes; los cuales hacían ostentación de los antiguos privilegios burgueses arrancados a los miembros de esa clase social (Borracheras en cafés y locales de ocio, asistencia a teatros, incautación de vehículos para usos particulares, etc).
Red Terror in Madrid. Autor Luis de Fonteriz, prólogo de D. Pedro de Zulueta. Editorial Longmans Green and Co. Londres  1937
            Es uno de los primeros libros que se publicaron, si no el primero de ellos. Lo anecdótico de este trabajo es que fue editado en el extranjero y precisamente en uno de los países que abogaron por la no intervención, pero desde donde llegaron infinidad de miembros de las Brigadas Internacionales. En el mismo se describe para el lector británico en particular y para el público internacional en general todo el drama que las personas de ideología conservadora estaban viviendo en una ciudad como Madrid. El autor se sincera desde el inicio reconociendo que no es escritor profesional y que lo que va a relatar es su experiencia desde julio de 1936 hasta febrero de 1937 en que llegó al Reino Unido; además explica que de numerosos hechos que va a pasar a relatar ha sido testigo directo y que de otros ha recogido el testimonio de personas de absoluta confianza y credibilidad; aunque muchos nombre los ha tenido que cambiar u omitir para proteger a esas personas que todavía residen en Madrid.
Inicia el relato con la victoria del Frente Popular; la polarización del espectro político español; el decreto de los trabajadores que es, según él, el primer paso en la creación de las Chekas, por el cual se obligaba a los empresarios a readmitir y a indemnizar a los trabajadores despedidos de las empresas. Relata muy bien el vacío de poder inicial que se produjo en los meses inmediatos a la sublevación armada en la zona republicana; cómo se repartieron las armas de forma descontrolada; cómo se requisaron autos; se saqueó comercios; se incautaron de edificios palaciegos; etc. Según finalizó el periodo inicial, el reparto de armas lo continuaron realizando las centrales sindicales a sus afiliados y el gobierno nombró unos representantes con el objeto de controlar las chekas y los asesinatos y al final se vio salpicado por ello al convertirse en cómplice. Aporta cifras del número de asesinatos en el primer mes en Madrid capital; se fusilaban, según él, unas 200 personas diarias; en septiembre el gobierno madrileño contabilizó en la capital 60 asesinados diarios. A comienzos del año 1937 el embajador belga en una reunión de embajadores cifraba los muertos en Madrid, según este autor, en 20.000 personas. El autor calcula que en total en todo Madrid, dentro y a las afueras, puede que se hubiesen asesinado en los seis primeros meses a unas 50.000 personas.
En uno de los capítulos critica la actuación de los periódicos y la falsedad de las noticias y como se señalaba desde sus páginas a quien se tenía que asesinar. También crítica la actuación de los tribunales populares, chekas, etc que impartían justicia a su antojo y muchas veces por el miedo que tenían los jueces a ser asesinados. Como en otros libros de la época critica duramente la actuación cruel de las mujeres milicianas. Resalta la valentía individual de los llamados quintacolumnistas que actuaban individualmente y de manera descoordinada; cita como ejemplo el caso de un grupo de chicas que se atrevieron a conducir varias noches un vehículo por las calles de Madrid ametrallando puestos de milicianos como venganza por la muerte de sus seres queridos hasta que fueron asesinadas. Relata el caso tan manido del camión cargado de milicianos que transportaban a un miliciano para fusilarlo; pero en este caso se dice que era un grupo de presos y no una única persona, los cuales al paso de un control gritaron ¡Larga vida al Fascismo!¡Abajo la República!
Denuncia el morbo de las mujeres y de los niños republicanos que acudían a ver los muertos y los asesinatos; así como la crueldad del asesinato del General Ochoa o cómo se asesinaba a los oficiales republicanos que volvían del frente extremeño y se les culpaba de las derrotas.
Vuelve a relatar, como otros libros de esta época, la detención de un grupo de lectores y empleados de la Biblioteca Nacional acusados de mantener una reunión ilícita.
Pone de manifiesto la cobardía, la indisciplina y la falta de técnica de los milicianos que en los primeros meses del conflicto iban al frente de Guadarrama como si de una excursión de domingo se tratase.
En uno de los pasajes cita las diferentes cárceles por sus nombres, nuevas, viejas e improvisadas; las condiciones de insalubridad y hacinamiento de los presos cifrando el número de encarcelados en unos 20.000 hombre y 2.000 mujeres.
Como muchos otros libros pone como ejemplo de chequista a García Atadell. Advierte de la estrategia de situar a espías entre los presos políticos, reclutados entre el lumpen y los criminales de Madrid. Critica en especial al gremio de camareros que a través de su sindicato se convierten en los carceleros y maltratadores de sus antiguos clientes; de quienes conocen, por sus tertulias en los cafés en los que trabajaban, sus tendencias políticas y de quienes no entiende que con su cultura y cierta educación hubiesen caído tan bajo. Cita a un par de represores de presos “ El Rizos” y “El Chato”.
En otro capítulo trata el tema de los asesinatos del 6,7 y 8 de noviembre de los presos de la Modelo que fueron masacrados en Paracuellos cuando iban a ser trasladados a San Juan de los Reyes en Valencia. Cita el nombre de algunas presas de renombre como la Duquesa de la Victoria, la Duquesa de Bailén, la hermana de Millán Astray, la esposa de Ruíz de Alda. Tiene una mención especial para Melchor Rodríguez por su defensa de los presos. Incluye, como no podía ser de otra manera el suceso del abatimiento del avión con los diplomáticos que llevaban las pruebas de los asesinatos de presos. Es de los pocos que habla de la falsedad de los bombardeos nacionales sobre el palacio de Liria y del Prado y de la destrucción de sus obras de arte; según él porque esas obras de arte ya habían sido trasladadas o robadas por los milicianos. Finaliza el libro con dos capítulos en los que relata el hambre y las colas de Madrid que contrastaba con la situación de sobre abundancia y excesos que se vivía en Valencia, desde donde el autor partió al extranjero.
Preventorio D, ocho meses en la cheka. Autor Félix Ros, 2ª Edición, Editorial Prensa Española, 1974. Primera edición 1939, editorial Yunque.
Es una segunda edición del que se publicó en 1939. Está relatado en primera persona a modo de autobiografía.
Narra la experiencia de un antiguo falangista perteneciente a la 5ª columna catalana y cómo él y otros fueron traicionados por antiguas falangistas que colaboraban con el S.I.M., cayendo todos ellos en manos de esa nueva organización de inspiración soviética.
A lo largo de sus páginas relata el maltrato de los presos en la Cheka de la calle Vallmajor de Barcelona; describe y cita a los represores, con nombres y apellidos y su lugar de procedencia.
El autor con el tiempo se convirtió en un destacado profesor y escritor de literatura; siendo uno de los que perpetró el robo en la casa de Juan Ramón Jiménez.
Critica duramente la colaboración de los burgueses y clases medias con el S.I.M. y el grave daño que le hicieron a los de su clase social y política; incluso relata cómo algunos de sus carceleros en el S.I.M. eran falangistas encubiertos. En la última parte de libro relata sus vicisitudes y las de sus compañeros de presidio cuando fueron sacados de la Cheka de Valmajor y trasladados a diferentes puntos cercanos a la frontera francesa. En ese apartado cuenta la huida descontrolada de los republicanos y cómo los gerifaltes comunistas huían con el botín en oro y plata de sus razzias junto a sus queridas; que por lo general eran señoritas de la burguesía catalana reconvertidas en comunistas de nuevo cuño. También relata cómo los últimos guardianes del S.I.M. les entregaron las armas e imploraron su intercesión ante las fuerzas de Franco.
El libro, más que en la descripción de los métodos de tortura de estas Chekas, alguno relata, pero de manera superficial, se centra: en la situación de aislamiento; el maltrato a los presos por parte de sus guardianes; el hambre; la suciedad; el hacinamiento y el maltrato psicológico a ellos y a sus familiares;los abusos a los que fueron sometidas las reclusas por parte de los guardianes y sobre todo en la traición que se produjo en el proceso judicial contra lo que se creía el embrión de una supuesta insurrección en los cuarteles del CREA y cuyo delator fue el hijo del comandante Barat y que por culpa de ambos fueron varios los falangistas asesinados.
9 meses con los Rojos en Madrid vividos por Ana María de Foronda. Ávila, imprenta Católica Sigirano Díaz, Pedro de la Gasca, 1937.
Es un libro del que dice el autor que todo lo que se cuenta ha sido verdad, aunque el libro está escrito en un estilo novelesco. Es la historia en principio de un matrimonio de clase media, él es médico y ella ejerce de enfermera. Él confiesa nada más empezar el libro que pertenece a Falange (G.U.F. Grupo Universitario Falangista) y que participó en un tiroteo en un hotel de donde escapó hiriendo a unos milicianos.
Debido a su fecha ofrece aspectos muy interesante tales como el relato de cómo se asesinaba a los presos de la Cárcel Modelo; cómo se les sacaba de las celdas engañados y se les asesinaba en Moncloa, Hipódromo, Pradera de San Isidro y Casa de Campo; o cómo se les arrojaba vivos a la casa de fieras del Retiro; igualmente cómo se encontró con restos óseos sin ojos y sin lenguas que habían sido amputados por los milicianos (es el único que menciona este dato y de aquí lo deben tomar alguno de los llamados historiadores actuales). Describe también el caso de la apisonadora que pasó por encima de varios falangistas vivos en la avenida de la plaza de toros; también relata el recurrente caso del joven falangista que es conducido en un auto por cuatro milicianos y cuando éste les dice que van a morir con él, aquéllos estallan en carcajadas; pero cuando pasan al lado de un control o junto a un camión de milicianos el falangista grita ¡Viva España!, siendo acribillados todos ellos.                     El libro nada más empezar recurre a los tópicos de la grosería, la mala educación de los milicianos, a su analfabetismo (sus vais a enterar…, el seño menestro…., etc), a las malas formas de vestir, a la bajeza moral y cultural de las milicianas y a la extremada violencia de éstas, participando las mismas de modo activo en el descuartizamiento de los cuerpos de los represaliados o asesinados; exhibiendo los miembros mutilados a modo de trofeo (Cuartel de la Montaña, paqueos, etc).
Relata, rayando el paroxismo, su admiración por la resistencia de los falangistas, Pacos, en la ciudad, que antes de ser capturados se suicidan.
Cita los nombre de famosos represores como el caso de un tal Pistolas que aparece en otros libros, Preso 831, y que fue uno de los guardianes de la cárcel Modelo de Madrid que más daño hizo a los presos allí internados.
Entre los tópicos que recoge se encuentra la traición de antiguas personas del sector servicio; caso de los porteros o conserjes que son, como ocurre en otros trabajos de esta temática, el gremio de delatores y traidores de sus antiguos empleadores y vecinos de las casas; constituyendo la pieza fundamental por la que muchas personas fueron capturadas. Además describe el proceso por el que este personal de servicio se constituyó en los amos o responsables de los edificios y las calles en las que habitaban; al ser nombrados presidentes de los comités de escalera, edificios y calles. Concreta todo este proceso en lo sucedido a  personajes tan ilustres como Pedro Muñoz Seca, a la hermana de Albiñana y a los  alumnos y frailes del Escorial.
Nuevamente se relata para el lector la cobardía de los milicianos en el frente de la sierra, que ante los cañonazos de las fuerzas sublevadas corrían despavoridos; teniendo que curarles las heridas de los pies en los hospitales de campaña republicanos.
Dibuja para el lector la inseguridad del Madrid republicano, en el que ni tan siquiera los que estaban en los órganos de poder o detentaban algún cargo se veían libres de la actuación de las milicias. Relata claramente el suceso del tren de Jaén, los asesinatos de la Modelo, el asesinato del general López Ochoa; tal y como se describe en otros muchos libros posteriores, posiblemente basándose los otros autores en lo relatado en esta novela.
El Preso 831, del Madrid Rojo, últimos Días de la Cárcel Modelo. Cádiz 1937, establecimiento Cerón, noviembre de 1937.
Es una novela de carácter autobiográfico sobre la experiencia del supuesto autor (anónimo) en la cárcel Modelo de Madrid. A lo largo de toda la obra se crítica el modelo carcelario de la República, descalificando las supuestas mejoras que en teoría había pretendido introducir en el régimen carcelario Victoria Kent. A su vez ataca el sistema cultural de la República reprochando la destrucción y el asesinato de archivos y archiveros y el maltrato de algunas obras de arte.
Se vuelve a caer en el uso como recurso literario de la descripción del comportamiento soez de los milicianos y de su falta de cultura; así como los malos modos que empleaban contra los presos. Relata de una manera muy superficial lo que fue la saca de presos y los asesinatos de Paracuellos; lo que induce a pensar que realmente el protagonista no vivió ese hecho histórico en primera persona; aunque en todo momento intenta dar nombres de presos para de esa manera dar más veracidad a su testimonio y a su presencia en la cárcel. Se relata el maltrato a los familiares de los presos en las colas de la cárcel, la incautación de los alimentos y de los objetos que les llevaban, etc.
Describe la huida del Gobierno Republicano a Valencia y la llegada de las Brigadas Internacionales; así como los sucesivos intentos de entrada de las tropas nacionales en Madrid y los bombardeos de la capital por parte de la aviación sublevada. Son continuas, como en muchas otras obras de este estilo, las alabanzas a las tropas llamadas nacionales.
Bética Mártir. Autor reverendo padre Dionisio Rivas. Editorial Católica Española S.A., Sevilla,  Badajoz 1948.
En este libro escrito por un sacerdote se pretende relatar a sus lectores la odisea que vivieron un buen número miembros de la comunidad de padres claretianos dispersos por lo que fue parte de la zona republicana. Es bastante preciso y varios de sus capítulos están conformados por pequeñas biografías de estas personas. Los capítulos del libro están distribuidos por zonas geográficas: Úbeda, Jaén, Ciudad Real, Sigüenza, Don Benito, Madrid, Medellín y Zafra.   
Estampas del Cautiverio Rojo, Memorias de un preso del S.I.M. Autor Dr. M. Sabater, Editorial Librería Religiosa, Barcelona 1940.
Libro como, muchos de esta época, relatado en primera persona. Lo interesante del mismo es que hace una descripción muy exhaustiva de las enfermedades y qué las provocaban en los centros de reclusión por los que fue pasando. Además también describe perfectamente la situación de los presos en los presidios flotantes instalados en los buques Argentina y Uruguay; así como algunos métodos de tortura de las chekas.
Cita otras chekas diferentes a las de Valmajor y Zaragoza. Pero sobre todo es de los pocos que describe la crueldad de los campos de trabajo de Cataluña (Montjuich, campo nº 1; Pueblo Español, campo nº 2; Hospitalet del Infante-Falset, campo nº 6; Omells de Nagaya, campo nº 3;  Concabella y Ogern, campos nº 4 y 5)  y a uno de sus máximos represores, un tal Astorga.
Describe una situación muy similar a la que se estaba viviendo en ese momento en los Gulags soviéticos o la que posteriormente se viviría en la Camboya de los jemeres rojos. También detalla la estructura de presos de la cárcel Modelo de Barcelona y la clasificación en distintas galerías, por modalidades de presos y los enfrentamientos y privilegios de unos y de otros.
Se muestra crítico con la visita de los representantes de las democracias occidentales, los cuales eran, según el autor, muy beneplácitos con el gobierno republicano. Además es de los pocos trabajos del bando nacional que habla de la represión contra anarquistas y trosquistas. Por último hace un relato detallado del periplo al que le sometieron por los distintos campos de trabajo y el ir y venir con largas caminatas por los distintos pueblos desde Barcelona hasta la frontera francesa debido al avance de las tropas nacionales; ya que sus guardianes no querían dejarlos libres temiéndose los prisioneros lo peor por parte de sus vigilantes.
Esto pasó en Asturias, estampas del martirio. Autor Manuel González Hoyos, según el relato del R.P. Santos Fernández. Ediciones Rayfe, Burgos 1938.
El autor recoge el testimonio de un sacerdote que según él vivió la guerra civil en primera persona en una de las zonas más conflictivas, Asturias. Es de los pocos libros publicados sobre el conflicto en esta zona geográfica; pero es quizás de los más precisos, sobre todo por el abundante material gráfico que se incluye entre sus páginas.
De Sigüenza a Madrid pasando por Guadalajara. Autor Enrique Sánchez y Rueda., Tipografía de Pascual Box, Román Pascual 8, Sigüenza 1937.
 Este trabajo promete más de lo que luego realmente cuenta en sus páginas, al menos hasta la mitad del mismo. En cuanto a lo sucedido concretamente en Sigüenza remite al lector  a otro libro suyo publicado unos meses antes.
Recurre a los tópicos de libros anteriores sin ser muy preciso en cuanto a nombres, datos, etc. No menciona por ninguna de sus páginas a Mika Etchèbere y se centra principalmente en la inacción de las clases medias; que con su falta actuación favorecieron la llegada de los extremistas de izquierdas. Critica sobre todo la populachería de las clases humildes y la mala educación de las mujeres de los milicianos.
En cuanto a Guadalajara, al igual que sucede con Sigüenza, es bastante generalista comentando someramente algún caso anecdótico. Es un libro que se centra en su totalidad en descalificar a los líderes políticos y a las mujeres milicianas, no habla para nada de las poblaciones citadas, salvo de Madrid y los tópicos de Madrid. Ejerce a través de sus páginas una crítica vehemente contra la actuación de los periodistas como inductores y delatores de asesinatos y asesinados; al igual que se ceba en criticar, como muchos otros trabajos de esta índole a porteros, camareros y personal de servicio; que según este autor fueron el instrumento principal para que funcionase la represión roja.
Relata casos concretos como la citación de los ex oficiales del ejército por parte de la prensa roja y que una vez reunidos éstos en el lugar en el que se les convocó se les detuvo e hizo desaparecer. Cita en el último capítulo de las checas el caso específico de García Atadell y confirma que la hermana de Queipo de Llano estuvo en sus manos. El libro es muy generalista y no aporta nada excepcional; ya que comenta casos ya descritos en otros trabajos de esta época, por tanto induce a pensar que el autor no fue testigo presencial  de los mismos.
Vida y Muerte en las Cárceles Rojas. Autor Jesús Rodríguez de Castillo, prólogo de Juan Pujol. Imprenta Católica Larrad, Tudela 1940.
Es un libro curioso que habla sobre la represión republicana en el norte de España, concretamente en Euzkadi. El protagonista principal es un médico que describe la situación en esa región de una manera detallada; aportando además infinidad de nombres de represores y víctimas.
Como muchos otros autores habla de las mujerucas del Frente Popular y de la crueldad de los milicianos que no dudan en engañar a las familias de los presos para quedarse con los alimentos o prendas de vestir que éstas les enviaban; o no dudaban en poner a los presos como escudos humanos, como sucedió en la defensa de Irún; o cómo se tomaban represalias cada vez que se producían ataques o avances nacionalistas, como el caso de los cañoneos del buque Cervera. Sin embargo habla de los voluntarios nacionalistas vascos como aquellos que son enviados para proteger a los presos de las cárceles de las sacas indiscriminadas por los milicianos.
Cita varias cárceles en San Sebastián como Ondarreta o la del Kursaal; pero quizás lo más interesante de este libro es la descripción tan precisa que hace de las cárceles flotantes, Arantzazu-Mendi, Quilates y Altuna-Mendi. Cita a un oficial, un  teniente de la marina del buque rojo Almirante Ensenada, que dirigió la flota roja anclada en la ría de Bilbao y que se dedicó a asesinar y a martirizar a los presos.
Entre sus páginas describe las cárceles de tierra de Bilbao a la que fueron trasladados los presos; cárcel del Carmelo, Larrinaga y Ángeles Custodios. El director de la cárcel del Carmelo era un derechista emboscado, según él. Este Director de presidios tuvo que recurrir a la recién creada Ertzaña para proteger a los presos que estaban bajo su custodia. Finalmente da cifras de los fusilados en las distintas cárceles de Bilbao y a aquellos a los que trasladaron para construir fortificaciones mediante batallones de trabajo.
Seis meses de anarquía en Extremadura. Autor Baldomero Díaz de Entresotos. Prólogo del Gobernador Militar de Badajoz, Eduardo Cañizares Navarro. Editorial Extremadura, 1937 Cáceres.
Es de los pocos libros de esta época que hablan de la represión frentepopulista y de los primeros meses del conflicto armado en Extremadura; ya que el de Ortíz de Villajos, Ruta Libertadora de la Columna Castejón, se centra sobre todo en la actuación de dicha columna en su ruta a Madrid por tierras andaluzas y extremeñas.
Este libro se abre con una dedicatoria a los emeritenses asesinados el siete y ocho de agosto de 1936. Es interesante la reflexión con la que el autor abre este trabajo con la que se reconoce que la situación social en Extremadura era mala y que se habían estado sembrando odios y rencores desde hacía muchos años. La mayor parte de este trabajo autobiográfico es una descripción de Extremadura en los meses previos al golpe de estado militar. En el capítulo Marxistas en Siberia se reproduce una conversación entre el personaje principal y un personaje de izquierdas en la que este último aventura el fin del parlamentarismo y la llegada de una futura revolución o un estado fascista. En otra conversación un destacado dirigente local izquierdista, un tal Muga, le dice al autor que hay que matar a toda la burguesía, regar de sangre a España para que fructifique nuestro estado. Quemar todos los archivos de nuestra ignominia, destruir todas las iglesias; apear a Dios de los altares y de las conciencias y vivir un ateísmo puro y sobre todo matar, matar, ahogar en sangre un mundo viejo. Este autor, sin embargo, es de los pocos que critica en su escrito esa misma línea de pensamiento que le expresó otro individuo, pero ideológicamente de derechas.
Como muchos otros libros de esta época llama mujerucas a las mujeres afectas al Frente Popular, crítica el analfabetismo de los afectos a la República recogiendo frases como Abajo el Fascismo. Biba el Comunismo. Describe de manera despectiva a los pseudointelectuales que han proliferado al socaire de los ateneos y tertulias de cafés; igualmente se reserva duros reproches para los burgueses tibios y complacientes con las ideas políticas importadas de una Europa en un proceso de transformación convulso. Además denuncia la actitud libertina que se quiere imponer a las mujeres.
En los primeros días del golpe de estado se centra sobre todo en Mérida y en Badajoz y cita al Capitán Medina como uno de los máximos represores y que posteriormente cometería los más horrendos crímenes.
En la tercera parte del libro, titulado 28 días de Soviet, denuncia que en Mérida una vez producido el golpe militar se decreta un bando para incautarse de las armas de las gentes de derechas que a los pocos días se hallarán en manos de los de izquierdas. Se procedió a detener a los afiliados de Acción Popular, a los cuales se les encerraba en el salón de quintas del Ayuntamiento. En la plaza se jugaba al toro con las prendas de la parroquia y el pueblo caía sobre los comercios incautándose de cuanto querían.
En Badajoz confirma la presencia de Puigdendola y describe de una manera muy superficial la represión en Badajoz, algo sorprendente en este tipo de libros; ya que lo lógico es que hubiese hecho más énfasis en este aspecto, pues según el autor vivió el conflicto directamente en esa ciudad.
 Los Presos de Madrid, recuerdos e impresiones de un cautivo en la España Roja. Autor Arsenio de Izaga. Prólogo de D. Alberto Alcocer. Imprenta Martosa, Leganitos, 46. Madrid, 1940.
Libro en el que el narrador-protagonista es un ex funcionario del cuerpo de archiveros, bibliotecarios que se sincera nada más iniciarse el mismo al confirmar su ideología manifiestamente de derechas y católica. El relato es sobre todo una descripción  de las cárceles de Madrid por las que pasó el autor (Modelo, Ventas y Duque de Sexto) así como las penurias que sufrieron los presos en ellas internados.  
En sus páginas da cuenta de alguno de los sucesos más espeluznantes como el incendio y posterior asesinato de presos en la cárcel Modelo de Madrid en los primeros meses de la guerra por oídas de otros presos. Lo mismo hace con respecto a lo que sucedió en otras cárceles como la de San Antón y Duque de Sexto. Menciona a un tal Vergara “Papá pistolas” que aparece en otros textos de esta época; además menciona a otros individuos que tuvieron muy mala fama entre los presidarios políticos y que parece que eran muy populares en el Madrid de la guerra.
Recurre como muchos otros libros de esta época al tópico de la milicianada chusquera, de lenguaje soez en el que nuevamente se insiste en el papel relevante de las milicianas como mujeres soeces; sin corazón y peor que sus semejantes masculinos; que representando ambos a la antiespaña. Cuenta el caso de cómo esos individuos que luego, según él, fueron detenidos por el gobierno republicano engañaban a sus víctimas para que les diesen dinero a cambio de su libertad para posteriormente asesinarlos impunemente en cualquiera de los mataderos de Madrid como eran: Rosales, túnel de Usera, Casa de Campo y Pardo o Puerta de Hierro.
La primera parte del libro es una descripción exhaustiva de la situación que los presos vivían en la Cárcel Modelo de Madrid, quizás es el libro más serio y riguroso en este asunto. La siguiente parte del libro es el relato de la llegada de los presos a la cárcel de Ventas y como nada más llegar sus bienes eran sustraídos por un ejército de ladrones que integraban el cuerpo de carceleros. Y por último la situación en la cárcel Duque de Sexto.
El Frente de Madrid. Autor Edgar Neville. Editorial Espasa Calpe, año 1941.
El primer capitulo de este compendio de relatos es una llamada a la reconciliación nacional y se pone de ejemplo la colaboración del conserje de la Casa del Pueblo socialista que protege a una falangista y a muchos otros más. O el tal Amalio que es al que le tiene que entregar la carta desde el frente y que desde su puesto protege a militares quintacolumnistas y eso que en la sede en la que desarrolla su actividad también está establecida la Checa Ministerio de Armada. Pero sobre todo llama a olvidar el pasado anterior y la militancia en otros partidos contrarios a los sublevados.
Lo más significativo es como relata la muerte de un personaje imaginario llamado Javier al lado de un vecino desconocido de su barrio; el cual combate a favor de la República y que critica a los que se han apoderado del poder republicano. Diciéndole a Javier que están en contra de ellos pero que no saben cómo quitarlos de en medio y que tampoco quieren el nuevo régimen que pretenden instaurar los sublevados, curas y burgueses. Es un primer capítulo curioso por la época en la que se publica y por lo reciente del conflicto armado y sobre todo porque se vislumbra una pequeña crítica al sistema político y social implantado por las fuerzas ganadoras; no obstante no deja ser un pasaje de alabanza a los alzados pero en el que se hace una llamada a la reconciliación.
En el capítulo titulado Calle Mayor relata como un comunista local, al que califica de mal bicho, se convierte en el líder de los milicianos que ajustician y roban a las gentes de bien de una pequeña localidad. En el capítulo titulado F.A.I. se describen los métodos utilizados por los cenetistas; siendo su personaje central muy parecido al descrito en el libro Checas de Madrid de Tomás Borrás; e incluso se recogen relatos como el del falangista que va en el camión detenido y al paso de un control grita ¡Arriba España!siendo asesinados todos los que iban con él; o cuando son delatados por una criada que les engaña diciendo que les van a salvar; o cuando el personaje central en un ateneo libertario se intenta hacer pasar por un delincuente que cometió un robo acaecido meses atrás en un inmueble de Madrid, resultando que ese robo lo habían cometido los milicianos de la mesa que le estaban interrogando. En Don Pedro Hambre describe el exilio de los españoles de derechas y la dificultad que tenían éstos para sobrevivir en París mientras esperaban que desde Burgos les diesen la autorización necesaria para volver a zona nacional.
En Las muchachas de Brunete relata la actuación de tres chicas aristocráticas afiliadas a Falange que son detenidas y ayudadas por un oficial ruso arrepentido y por un grupo de quintacolumnistas madrileños entre los que se encontraba el cura de la parroquia de San Ginés, que se hizo pasar por miliciano. Critica en este relato como a las chicas por ser quienes eran y por poder ser canjeadas por un miliciano capturado en zona nacional no les hicieron nada y las liberaron; mientras que a una madre y a su hija que las ayudaron las fusilaron por ser una desconocidas.
8 Días de Revuelta comunista, Madrid 5-13 marzo de 1939.  Autores Antonio Bouthelier y José López Mora, Editora Nacional, Madrid, 1940.
Es un libro de un gran valor histórico; ya que complementa al de Segismundo Casado Así cayó Madrid o viceversa. Describe de forma pormenorizada los movimientos de tropas que se enfrentaron a los comunistas y todas las tensiones dentro del Consejo de Defensa, las traiciones y los intereses de unos y otros. Prácticamente se viene a decir que el que proporcionó la victoria a Casado fue Cipriano Mera, que con las tropas anarquistas que consiguió reunir desde Guadalajara se enfrentó duramente a los comunistas de la brigada 300, derrotándolos en pleno corazón de Madrid.
En el trabajo denigra especialmente tanto a Casado como a Miaja y sobre el único que no se cargan las tintas es contra Cipriano; existe por tanto una benevolencia con el líder anarquista madrileño por parte de la incipiente literatura franquista. Es de los pocos trabajos que describe como los comunistas filoestalinistas aniquilaron y se cebaron contra aquellos que les disputaron el control de la República y el desarrollo final de la guerra; describiendo minuciosamente el caso de cómo fueron asesinados vilmente algunos mandos afectos al Consejo Nacional de Defensa una vez se habían rendido a las fuerzas comunistas que pretendían tomar el control de Madrid.
 Yo he sido marxista. Autora Regina García, Editora Nacional 1946.
Es el libro de una conversa que comienza con unos cuantos capítulos en los que describe su iniciación en el mundo de la política, justificando su adhesión al Partido Socialista y  como se convirtió en propagandista de dicha organización e incluso como participó en el transporte de armas para los obreros antes de le Revolución de Octubre de Asturias.
A lo largo del libro no cesa de criticar la actuación de los líderes del partido socialista y comunista; la incultura, chabacanería y malos modos de la sociedad frentepopulista.
Relata de manera pormenorizada la agresión a su madre con motivo del llamado motín por los caramelos envenenados. Al igual que Clara Campoamor critica la violencia en la retaguardia republicana, la indisciplina y la falta de técnica. Acusa a su exmarido de ser un miliciano que abanderó como comandante una columna miliciana valenciana, la cual se instaló en Madrid y puso en marcha una importante Cheka.
Ella, no obstante, defiende su papel como protectora de infinidad de personas amenazadas por los chequistas de Madrid. Es un libro maniqueo fruto de la condena impuesta a ella por las tropas franquistas y con el que pretende argumentar que su llegada al marxismo se debió a su interés por las desigualdades sociales y que lo abandonó debido a la violencia marxista desarrollada en la retaguardia republicana; heredada e impuesta ésta por la influencia de la URSS sobre el partido comunista español.
De cara a la represión republicana es interesante porque describe someramente un poco la situación en el Madrid republicano, aportando algunos datos interesantes por las descripciones de lugares y de actuaciones muy concretas. Es un trabajo de gran valor en cuanto a la descripción de los quintacolumnistas que se reunían en su casa y a los que según ella dio cobijo y protegió del S.I.M.
En uno de los capítulos se manifiesta en contra de la labor desarrollada por las mujeres del campo en los pueblos de Madrid, donde los varones habían sido sustituidos por éstas en las tareas agrícolas; ya que ellos se encontraban en el frente. Según sus palabras estas mujeres habían hecho más daño a la economía que la guerra; deja entrever con este comentario su oposición a la igualdad entre los sexos.
Su paso por la cárcel es descrito exhaustivamente, citando con nombres y apellidos a personajes muy interesantes según ella; incluso relata su encuentro y posterior perdón a la mujer que apuñaló a su madre. Pero sobre todo critica duramente el control que las comunistas ejercían en la cárcel y como consiguió oponerse a ellas y vencerlas con el apoyo de los funcionarios de prisiones franquistas.
Empero puede que la clave para la redacción de este libro se obtenga en el capítulo final en el que justifica la aparición del mismo, y que puede ser uno de los motivos por los que proliferaron todo este tipo de trabajos. En el mismo la autora cuenta que después de haber rechazado sucesivamente, como le pedían sus hermanos, seguir escribiendo se decidió a redactar este trabajo por los ataques que estaba sufriendo España ante la ONU en el año 1946; promovidos, según ella, por la URSS y sus acólitos; y en los que se acusaba al régimen de Franco de los mayores actos criminales.
 Treinta semanas en poder de los rojos en Málaga. Autor P.Tómas López. Imprenta San Antonio, 1938.
Es el relato de un monje franciscano de Coin que describe cómo él y los miembros que con él se encontraban en el convento de Coin fueron obligados a desalojarlo. Critica el comportamiento maleducado y agresivo de las mujeres frentepopulistas y de algunos de los que les llevaron a Málaga. Hace una descripción somera de la cárcel de Málaga; quienes coincidieron con él allí y cómo muchos fueron vilmente asesinados o cómo se liberó a todos los delincuentes comunes que luego camparon a sus anchas por Málaga. También cómo se asesinó a los recién liberados mediante paseos, etc.
La descripción que hace de la situación que se vivía en la cárcel es muy similar a la que se relata en otros libros de esta época; así como de los asesinatos que se perpetraban después de cada ataque a la ciudad de las fuerzas nacionales. Ofrece datos interesantes de cómo se gestaban los asesinatos de algunas personas de derechas (se disparaba delante de algunas casas en donde se sabía que había personas de derechas y se las acusaba de haber realizado los disparos “paqueos”).
En la última parte del libro figura una extensa relación de personas asesinadas en Coin. El autor, como muchos otros, manifiesta de una manera clara y vehemente su adhesión a los alzados. Critica a los porteros de las fincas y a las criadas delatoras como en muchos de estos libros; pero a la vez descubre como algunos milicianos les protegieron. Empero carga las tintas contra los anarquistas y la F.A.I. y describe cómo republicanos, comunistas, socialistas, etc se tuvieron que unir para hacerles frente. Tilda a los milicianos de cobardes que a la primera de cambio y ante el avance de las tropas nacionales huían a la desbandada, abandonando las armas y posiciones. En los últimos capítulos del libro critica la actitud asesina de los milicianos de Coin y sus tácticas criminales y de tortura.
 Prisionera del Soviet. Autora  Margarita Olanda Spencer, pseudónimo Marola, prólogo de José María Pemán, traducido al alemán por la Infanta Doña Paz de Borbón. Editorial Española San Sebastián 1938.
Testimonio personal de una mujer que relata en primera persona su experiencia en el Madrid republicano. Se declara activista católica y universitaria; comenzando el relato con su detención a manos de milicianos que la trasladaban a la cheka de Fomento de la que hace una pequeña descripción, para luego ser trasladada al convento de monjas de la plaza de Conde de Toreno.
Se  muestra como una perfecta fanática, tanto ella como muchas de las mujeres con las que compartió celda, dispuestas al martirio por Dios y por España. En los últimos pasajes del libro descubre que es una monja; en el mismo describe su paso por distintos centros penitenciarios y las carencias a las que fueron sometidas (alimenticias, higiénicas, ambientales, etc) ella y el resto de las reclusas.
Constantemente cita a su compañera de Presidio María Millán Astray. El dibujo del inicio del libro es de la hermana del General Mola. Al igual que en el libro de Rosario Queipo de Llano y en el del Duende de la Colegiata la autora cita a un buen número de mujeres vinculadas a los militares sublevados y que se encontraban presas en chekas, cárceles y presidios republicanos; a las cuales les coge el golpe de estado en la zona republicana.
Madrid bajo el Terror, impresiones de un evadido que estuvo a punto de ser fusilado. Autor Abelardo Fernández Arias, pseudónimo El Duende de la Colegiata. Librería General, Zaragoza 1937.
Es un libro bastante generalista que comenta casos reseñados en infinidad de otros libros como éste; por lo que se puede deducir que el autor, a pesar de insistir en que estuvo en Madrid durante esas fechas, no parece que viviese esos sucesos. Recoge el caso del falangista detenido y que cuando era llevado para darle el paseo, al pasar a la altura de un grupo de milicianos gritó ¡Viva España! muriendo él y los que le conducían en el camión. También cuenta el caso de los militares citados para que cobrasen sus pagas y que cuando se presentaron en la pagaduría fueron detenidos y enviados a diferentes chekas, cárceles o simplemente asesinados. Cuenta también el caso del asesinato del general López Ochoa, igualmente descrito en infinidad de libros de esta temática que debieron beber todos de la misma fuente.
Sin embargo, y aunque puede ser una cifra bastante inflada, al final del libro se atreve a dar el número de los asesinados en Madrid durante el periodo rojo, 80.000 asesinados. El autor se ceba especialmente en el papel jugado por las mujeres milicianas, descalificándolas con insultos como arpías, asesinas crueles, prostitutas, etc. Los milicianos tampoco escapan a sus críticas, cuando los califica de cobardes que tan sólo se dedican a gastar gasolina recorriendo todo Madrid en los coches incautados en lugar de luchar en el frente; cobardía que según él quedaba demostrada con su huida descontrolada  ante el avance en los frentes de guerra de las fuerzas legionarias y  de los moros.
El libro es bastante impreciso en cuanto a determinados hechos y aunque el título se centra en Madrid aprovecha la ocasión para comentar la actuación de los alzados en otras zonas geográficas de España. Quizás donde más preciso sea es en la descripción final de algunos hechos en ciertas poblaciones en las que la brutalidad ejercida por fuerzas descontroladas de milicianos se asemeja bastante a lo que las tropas franquistas y los grupos de extremaderecha estaban realizando en zonas bajo su control. Cita, como se ha comentado anteriormente, hechos relatados en esta extensa temática como el caso de ser interrogado cuando dos personas van por la calle para ver de qué iban hablando. También cita a algunas de las mujeres de ciertos líderes franquistas que estuvieron en las Chekas madrileñas como fue el caso de María Millán Astray, la mujer de Ruíz de Alda “la capitana”, etc.
 La Agonía de Madrid, diario de un superviviente. Autor Abelardo Fernández Arias, pseudónimo El Duende de la Colegiata. Librería General,  Zaragoza 1938.
            El libro está redactado a modo de diario en el que se denuncia en los primeros capítulos la huida del gobierno republicano de Madrid en noviembre de 1936 y el asesinato  en Paracuellos del Jarama de multitud de presos. A lo largo de las primeras páginas se señala a los culpables de las delaciones en la zona republicana y a uno de los ejecutores de los miles de asesinatos en dicha zona. Una vez finalizada la contienda todos ellos, policías, porteros y periodistas, serán seriamente perseguidos y represaliados.
El Milagro de Agustín Tellería, de miliciano rojo a soldado de la España Imperial. Agustín Tellería, prólogo de Ignacio Romero Raizábal. Editorial Española, Imprenta Aldecoa, Burgos 1937.
  Libro de carácter biográfico; muy breve en el que cuenta su trasiego por el Madrid miliciano hasta que consigue huir por la frontera francesa y se reintegra en las filas del ejército nacional. Se muestra muy crítico con el papel que jugaron los porteros; que eran, según sus palabras, los grandes delatores y controladores de lo que sucedió en los edificios y ante los que los derechistas estaban indefensos. Cuenta el gran apoyo que recibió por milicianos y por conocidos derechistas que se implicaron al máximo en protegerle y como pudo gracias a ellos conseguir los carnets y pasaportes necesarios para huir de la España roja.
Madrid Bajo las Horda, Vía Dolorosa de la Capital de España. Autor Fernando Sanabria. Editorial S.H.A.D.E, Ávila 1937.
Libro redactado en primera persona aunque en el prólogo se dice que es un documento que alguien le proporcionó al editor; escritor que llegó a su casa de zona republicana. Por lo que lo que se relata el autor no lo vivió en primera persona y según él combina varios estilos literarios bastante decorados. Es interesante porque es de los pocos que denunció cómo se inició en Madrid la Revolución y cómo logró triunfar por el vacío de poder al desaparecer las fuerzas del orden de la vida pública entregando el control a los milicianos. Describe a los milicianos como seres sanguinolientos, borrachos y libertinos además de analfabetos transcribiendo la forma de hablar de los mismos. A las milicianas las descalifica definiéndolas como mujerzuelas desgreñadas de carnes fofas. Cita la tan manida frase de ¡Hijos sí, maridos no! Habla de los alimentos expropiados por los milicianos y pagados con el grito de U.H.P. y cómo se apoderaron de los palacios para instalar las checas y los centros de mando de cada una de las milicias y columnas recientemente creadas.
 Describe muy superficialmente la cheka situada en el palacio de Bellas Artes, se desprende de ello que el autor ni siquiera estuvo allí. Es de los pocos que cita los componentes de los consejos de redacción que se han incautado de los periódicos. Personifica en García Atadell a la infinidad de ladrones que pululaban en la retaguardia republicana.
Empero habla de infinidad de milicianos quintacolumnistas que protegían a las familias conservadores. Cita también las artimañas de los milicianos para desenmascarar a los quintacolumnistas emboscados; algunos se hacían pasar por miembros del Socorro Blanco en las cuestaciones para así descubrir a los afectos a los sublevados. Relata, como muchos otros, la manida historia del falangista que en un control miliciano al grito de ¡Viva España! consigue que asesinen a sus captores, cayendo él muerto también. Habla, sin haber estado en el mismo, del incendio de la cárcel modelo.  Critica las colas para proveerse de alimento y la escasez del mismo así como el acaparamiento y los abusos de unos cuantos privilegiados.
            Madrid en Tinieblas, siluetas de la Revolución. Autor Auxilio Berdión. Imprenta comercial salmantina, Prior número 19. Salamanca, 1937.
            Trabajo que según el título parece que va a describir la situación en el Madrid miliciano y finalmente lo que relata es su viaje para salir de la España Republicana y su llegada a la zona sublevada. Para el autor la C.N.T. significaba para algunas personas de orden atrapadas en zona republicana Católicos No Temáis o Carcas No Temáis.
Se pierde en vaguedades que no aportan nada, volviendo a hacer uso de los tópicos que son empleados en otras obras de este estilo: la mala educación de los milicianos y sobre todo se ceba en la crueldad de las milicianas y su analfabetismo. Los relatos que recoge de una manera más extensa reconoce que los toma de la revista Fotos, como puede ser el del caso del chekista de las Ventas que se dedicaba a asesinar sacerdotes y tenía en su casa un barreño lleno de ojos; pero quizás lo más interesante es que es el único trabajo que describe pormenorizadamente el suceso de la casa de fieras del Retiro de Madrid. Para demostrar la crueldad de los milicianos narra un suceso de una familia del barrio de Argüelles a los que mediante engaños asesinan al marido y al hijo de corta edad y se apoderan de las joyas y dinero de esa familia. Como muchas otras obras se atreve a poner cifra a los asesinados en Madrid por las Checas, 70.000 personas, en los primeros meses del conflicto.
 Sorprendentemente y aunque el título se refiere a Madrid se centra sobre todo en lo sucedido en Bilbao y Guipúzcoa. Contabiliza un elevado número de muertos asesinados en Bilbao y en el cementerio de Polloe de San Sebastián; enumera las cárceles flotantes que tenía en esas fechas en funcionamiento el gobierno marxista separatista de Euzkadi (el Quilates, el Altuna, el Bizcardi-Mendi, el Aranzazu- Mendi). Por último relata el perfil de los chequista y cita como ejemplos a García Atadell en Madrid  y a un tal Negus en Barcelona.
            Técnica de la Komintern en España. Autor Mauricio Karl. Gráfica Corporativa, Badajoz 1937.
            Es el libro clásico de Mauricio Karl en el que acusa de todos los males, de la llegada de República y de los atropellos que sufrió la sociedad conservadora del País a la Masonería, al judaísmo internacional y al marxismo en el que, según él, se unifican los dos pensamientos anteriores. El libro se inicia con un repaso histórico de lo que fue España y el inicio de su declive, se atreve a poner cifras a los militantes del partido comunista en el años 1930, 800 según él, y al de resto de organizaciones como PSOE y CNT. En uno de los capítulos realiza un análisis económico de lo que fue la dictadura primoriverista y el gobierno de Berenguer totalmente sesgado, demagógico y falso para así poder explicar sus tesis sobre la llegada de la II República. Para este autor todos aquellos que no están con los militares sublevados son masones, marxistas y judíos.
Adelanta una cifra sobre los represaliados a nivel nacional y más concretamente en Madrid, 60.000 ejecuciones. El calcula que si ese 6% de Madrid se extrapola al resto de la zona en manos de la República el número total de represaliados puede llegar a 540.000 víctimas. El final de este libro es un compendio de descalificaciones hacia todos los dirigentes de la esfera republicana, acusándolos a todos ellos de individuos de baja catadura moral y extremistas fanatizados al servicio de la masonería, el marxismo y el judaísmo internacional; acusaciones que no demuestra en ningún momento.
Empero analiza perfectamente el inicio de la guerra en el que frente a un ejército, el republicano, compuesto por unos 65.000 hombres entre guardias civiles, asalto y carabineros, más 3.000.000 de hombres pertenecientes a las organizaciones obreras, el 95% de la aviación y 150.000 obreros encuadrados militarmente armados; se encontraban unos miles de jefes y oficiales nacionalistas dirigidos por media docena de generales africanistas sin soldados. Esa fue la realidad inicial, un ejército de soldados sin oficiales, sin disciplina, ni técnica; frente a unos oficiales disciplinados y con amplia experiencia en situaciones bélicas pero  sin soldados.
            Matanzas en el Madrid Republicano. Autor Félix Schlayer. Berlín 1938.
            Es probablemente, junto a Red Terror in Madrid y Presos de Madrid, de los que mejor describen la situación en la retaguardia madrileña.
Comienza el relato analizando la llegada de la República y como el argumento que, según él, sedujo a los españoles fue el que éstos querían vivir bien sin esfuerzo, por eso les sedujo la idea soviética de robar a los que lo tenían para así vivir sin trabajar y sin hacer nada.
Define a los españoles como gente ingenua que se rigen más por los sentimientos y los impulsos que por la razón y que sólo en determinados momentos de su historia han actuado de manera fanatizada, como cuando lucharon contra Napoleón o en las guerras liberales; por lo que el actual estado de terror el autor lo basa en la influencia bolchevique. Según él Giral armó al pueblo a diferencia de Martínez Barrio y después del Cuartel de la Montaña las armas circulaban de mano en mano libremente y es a partir de ese momento cuando se desató el terror en Madrid; ejercido libremente por el populacho armado. Describe los asesinatos de personas de orden cerca de Aravaca.
Consiguió mediante sus gestiones crear un pequeño oasis de seguridad, una Arcadia Feliz, entorno a la delegación de Noruega; edificio en el que dio cobijo a infinidad de perseguidos, implantando entre éstos un sistema de autogestión, que según él funcionaba mejor que el sistema económico comunista.
Es de los pocos autores que conocieron personalmente la cheka de Fomento y de Bellas Artes; así como la situación de los presos en las cárceles de Ventas, San Antón y la Modelo. Culpa o implica directamente a Margarita Nelken del fin que tuvieron infinidad de presos en el mes de noviembre del 36 cuando el gobierno republicano abandonó Madrid y éstos fueron pasados por las armas en Paracuellos. Este testigo de la represión republicana en el Madrid frentepopulista cita, como otros libros, de esta época los casos de los detenidos en la Biblioteca Nacional o el terrible suceso del tren de Jaén.
Acusa sin ambages como los principales responsables de las sacas y del maltrato a los presos a Alvarez del Bayo, Margarita Nelken, Carrillo y Galarza. Además pone de manifiesto el sometimiento de mandos como Miaja y Rojo a los jerarcas soviéticos y la influencia que estos últimos ejercieron en todos los aspectos, militares, sociales, políticos, carcelarios, etc. dentro del gobierno republicano. Lo más interesante de este libro quizás puede que sea el relato que este diplomático aporta sobre las dificultades en las que trabajó el cuerpo diplomático en el Madrid miliciano y como los soviéticos y sus acólitos hicieron todo lo posible para impedirle que salvase al mayor número de presos.
            Santander Roja, la U.R.S.S. de Santander, memorias de un evadido (odisea en las montañas). Autor, pseudónimo Caballero de Ronte. Editado en Palencia, librería y papelería Merino, Mayor Principal, 55, diciembre de 1936.
            Es muy posiblemente uno de los primeros libros en relatar la huida de Zona Roja de un afecto a los militares sublevados. Promete más de lo que luego hay en el interior de sus páginas; ya que por el título parece que el autor describirá la situación del Santander republicano, pero a ese tema tan sólo le dedica cinco páginas en las que únicamente critica la actitud de ciertos pseudointelectuales pretenciosos y de segunda categoría, la actitud libertina y promiscua de las mujeres republicanas, los gustos superburgueses de los milicianos, la fiebre sovietizante que llevó a la incautación, producción y distribución del pan en la ciudad que tuvo como resultado, según él, la pérdida en la calidad del pan, la ruina de los panaderos, el despilfarro de harina y leche en polvo y la pérdida de los puestos de trabajo de las distribuidoras de pan.
 Relata los casos en los que si un miliciano sutilmente pide un donativo, hay que darle el dinero y luego firmar el documento en el que se reconoce que ha sido voluntario. En otros casos ante tal sugerencia hay que entregarles las prendas de vestir, etc. Comenta cómo las iglesias se han quedado sin campanas, cómo se ha requisado cualquier ropa de abrigo, cómo los milicianos y milicianas cuando entran en las casas se llevan hasta el café. Por último dice que la ciudad está sometida a la actuación desmedida y fuera de control de la CNT y la FAI sin que las demás fuerzas llamadas democráticas hagan nada para evitar los asesinatos por temor a que actúen de la misma manera contra ellos. El resto del librito es el relato de su periplo por los montes de Santander junto a unos compañeros evadidos para llegar a las líneas nacionales y así evitar su muerte.
            986 Días en el Infierno. Autor Luis López de Medrano. Imprenta Juan Bravo nº 3 Madrid, 1939.
            Describe lo habitual en estos libros; cargando contra la dejadez, malas formas, etc de los milicianos. Con lo que respecta a Madrid es bastante generalista en sus descripciones; sin embargo en el capítulo dedicado a Valencia habla más concretamente de ciertos casos que se produjeron allí (sacerdote llevado a la playa que se le obsequió con un postre que era un revolver cargado; la vendedora de frutas afecta a los sublevados despedazada por sus compañeras de mercado; los coches con la leyenda en sus puertas “Viajes de Ida a la Playa, gratis. Para la vuelta R.I.P.”
            Acusa especialmente de las delaciones a los periodistas, criadas, y porteros. De las porteras dice que acabaron trabajando, una vez se habían quedado sin jefes al haberlos denunciado, como empleadas en las fábricas de municiones; ganando 10 pts. o como prostitutas.
            Habla de asesinatos brutales en los pueblos de Valencia en los que, según el autor, se encerraba en la iglesia a los vecinos de derechas y luego se les rociaba con gasolina y se les quemaba.
            Sin embargo contradice a otros autores de la época o al menos no coincide su testimonio con el de otros escritores como cuando dice que en Barcelona y Madrid se arrojaron niños vivos a las fieras. Pero además comete errores de bulto como cuando dice que Durruti fue asesinado por los comunistas a la salida del hotel Nacional; cuando realmente fue asesinado en las proximidades del Hospital Clínico. Contradice a Félix Schlayer en cuanto al suceso de la embajada alemana. Pero además está mal informado en cuanto al origen de Margarita Nelken a quien atribuye una ascendencia rusa cuando realmente era alemana. Empero lo más característico de este autor, que luego fue uno de los hombres del Régimen en el órgano que controlaba la prensa de la época, es su cinismo y capacidad de manipulación de los hechos históricos al atribuir la destrucción de Gernika al incendio planificado con gasolina por parte de las fuerzas republicanas de Euzkadi. Es el único autor que se atreve a criticar a Melchor Rodríguez, pues aunque le reconoce su actuación a favor de los presos dice que no dejaba de pertenecer al aparato represor republicano.
            Prisión Flotante. Eduardo Carballo. Editorial Circa, Barcelona 1940.
            Es de los libros de esa época que mejor describe y documenta el sistema de Chekas y de prisiones flotantes del SIM en Cataluña. Cita a infinidad de presos retenidos en estos presidios como los casos de Sánchez Mazas, Gonzalo de Oraá, Doctor Farré, Doctor Gómez Ulla, etc. que estuvieron presos en los buques Argentina y Uruguay.
            Además el autor es capaz de enumerar casi todas las Chekas de Barcelona (Club Marítimo, Vallmajor, Calle Cortes, de Sans, Plaza de España, de Horta, San Elías, Copérnico, Tamarita, del Paseo de Bonanova), describiendo perfectamente sus sistemas y métodos de tortura. A su vez delata a uno de sus máximos represores, un tal Monroy, que también es citado en otros libros de esta época y que fue responsable de infinidad de asesinatos en la prisión del Santuario del Collell. A parte de a Monroy cita al Director del Barco Argentina, un tal Ortega; también a otros como: Párrega, Oscar, Morell, Sánchel “El Maño”, Taboada “El Donostiarra”, “El Manresa” que fueron los agentes del SIM en Montjuich, que apoyados por el 122 Cuerpo de Asalto Rojo, se emplearon en torturar a los presos con los nuevos métodos de tortura diseñados por el SIM.  





PORTADAS DE ALGUNOS DE ESTOS LIBROS



(Imagen 6)
Portada de algunos de los libros estudiados en este trabajo

RELACIÓN BIBLIOGRÁFICAS DE OBRAS DE ESTA TEMÁTICA
PUBLICADAS DURANTE ESTE PERIODO ESTUDIADO


Anónimo. García Atadell, Hombre Símbolo. Editora Nacional, Bilbao 1937.
Anónimo. Como funcionaban las Checkas: Acción contra la III Internacional.Publicaciones del C.I.A.S Acción contra la III Internacional, Relieves Basa y Pagés S.A. Barcelona 1940.
Anónimo. El Preso 831, del Madrid Rojo, últimos Días de la Cárcel Modelo. Establecimiento Cerón, Cádiz 1937.
Álvarez Pallás, José María. Lérida Bajo la Horda 1934-1936-1938. Prólogo Eduardo Aunós, Ayuntamiento de Lérida, 1941.
Arsenio de Izaga y Ojembarrena G. Los Presos de Madrid. Prologo de Alberto Alcocer, Imprenta Martosa, Madrid 1940.
Avilés Gabriel.  Tribunales Rojos Vistos por un Abogado Defensor. Barcelona 1939.
Barreiro Ramón. Metralla Blanca del Madrid Rojo. Madrid 1939.
Berdión, Auxilio. Madrid en Tinieblas, siluetas de la revolución. Imprenta Comercial Salmantina. Salamanca 1937.
Borrás Tomás. Checas de Madrid.  Ediciones Españolas, Almagro, 40. Madrid 1939.
Bouthelier, Antonio y López Mora, José. 8 Días de Revuelta comunista, Madrid 5-13-marzo-1939. Editora Nacional. Madrid 1940.
Caballé T. y Clos. Barcelona Roja, diatario de una revolución (julio 1936-enero1939). Librería Argentina, Tipográfica la Académica. 1939.
Cabanela y Caamaño, Antonio. Emocionario Intimo de un Cautivo, los cuatro meses de la Modelo. Por el Duende Azul, Madrid 1939.
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Carasa Torre, Federico. Preso de los Rojos Separatistas navarros, guipuzcoanos y vizcaínos. Tipografía y Encuadernación de Senén Martín Díaz, Ávila 1938.
Carballo, Eduardo. Prisión Flotante. Circa. Barcelona 1940.
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Córcega. ¡Ay mi Madrid! Prólogo de José Juan Cadenas, Imprenta Giménez. Madrid 1939.
Cuadrado Alonso, Arturo. Presbítero mis diez meses de Madrid Rojo. Artes Gráficas Postal Exprés, Melilla 1938.
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Fernández Arias, Abelardo. La Agonía de Madrid El Duende de la Colegiata. Librería General, Zaragoza 1938.
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López, Tómas, P. Treinta semanas en poder de los rojos en Málaga.  Imprenta San Antonio, Sevilla 1938.
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Panés, Antonio. Estampas de la Revolución, por cárceles y campos rojos. Papelería Goya, Madrid 1941.
Pascual, Teodoro. De la Muerte a la Vida, veinte meses de una vida insignificante en el infierno rojo. Ediciones Rayfe, Burgos 1939.
Queipo de Llano, Rosario. De la Cheka de Atadell a la Prisión de Alacuas. Librería Santaren, imprenta Castellana, Valladolid 1939.
Quibus, Jesús P. Misioneros Mártires, hijos del Corazón de María de la Provincia de Cataluña, sacrificados en la persecución marxista. Gráficas Claret, Barcelona 1940.
Rivas, Dionisio. Bética Mártir. Editorial Católica Española S.A., Badajoz 1948
Rodríguez del Castillo, Jesús. Vida y Muerte en las Cárceles Rojas. Prólogo de Juan Pujol, Imprenta Católica Larrad, Tudela 1940.
Romero Marchent, Joaquín. Soy un fugitivo, historia de un evadido de Madrid. Librería Santaren, Valladolid 1937.
Ros, Félix. Preventorio D, ocho meses en la cheka.  Editorial Prensa Española,  2ª Edición, Madrid 1974.
Sabater, M. Estampas del Cautiverio Rojo, Memorias de un preso del S.I.M. Editorial Librería Religiosa, Barcelona 1940.
Sanabria, Fernando. Madrid bajo las Hordas, vía dolorosa de la capital de España. Editorial SH.A.D.E. Ávila 1937
Sánchez y Rueda, Enrique. De Sigüenza a Madrid pasando por Guadalajara., tipografía de Pascual Box, Román Pascual, Sigüenza 1937.
Tellería, Agustín. El Milagro de Agustín Tellería. Editorial Española S.A. San Sebastián, Junio de 1939.
Urrutia Federico. Terror Rojo, las chekas de Barcelona historia de la barbarie marxista. EGiménez, Madrid. 1939.
Vistabuena Rodolfo. Las Checas, Temas Españoles. Publicaciones Españolas, Madrid 1953.


Jesús C. Rodríguez Arroyo
Socio CEHCEx
(Grupo de Estudio de Historia Contemporánea de Extremadura)

Artículo publicado en las Actas del Congreso Posguerras, 75 aniversario del fin de la guerra civil española. Universidad Complutense de Madrid. Editorial Pablo Iglesias. Año 2015. ISBN-9788495886699



[1]  Arsenio de Izaga y Ojembarrena, G. Los Presos de Madrid. Imprenta Martosa, Madrid 1940, p. 345.
[2] Miguel González Hoyos, Esto Pasó en Asturias. Ediciones Rayfe, Burgos 1938
[3]Vistabuena Rodolfo. Las Checas, Temas Españoles. Publicaciones Españolas, Madrid 1953.
[4]Ibidem.
[5] R.I. Chacón. Por qué hice las Checas de Barcelona, Laurencic ante el Consejo de Guerra. Barcelona 1939.
[6] M. Sabater. Estampas del Cautiverio Rojo, Relato Histórico sobre Chekas, Campos de Trabajo y Marchas a Francia, Editorial Librería Religiosa, Barcelona 1940.