viernes, 29 de julio de 2016

LAS CABRAS DE LA CERVIGONA


                Antonio y Timoteo llevaban un par de horas andando desde que salieron de Acebo; atrás habían dejado el Pozo del Tío Borracho y el Regato Pedrero en un día que prometía ser de los más calurosos de un tórrido verano. A su llegada a las Fegas decidieron hacer un receso debajo de una imponente higuera que se encontraba a los pies del prado de la Monja; bajo su sombra se sentaron sobre dos magníficas piedras a la vez que sacaban de sus zurrones un trozo de pan y de tocino que les servirían de almuerzo.
                Antonio le ofreció su bota de vino a Timoteo después de haber bebido un buen trago. Mientras Timoteo alargaba su brazo para cogerla Antonio le preguntó:
-¿Sabes que significa Cervigona?
-No -respondió desinteresadamente Timoteo.
-Pues Cervigona significa refugio del ciervo; ya que la palabra viene del latín cervy, que significa ciervo, y del italiano gonna, que significa abrigo o refugio.
-Pues muy bien -fue toda la respuesta que le dio Timoteo a Antonio y que reflejaba el desinterés de éste por los asuntos culturales.
                Transcurrida una media hora reanudaron su marcha por intrincadas veredas, y caminos angostos, que serpenteaban las laderas de un monte pizarroso; a la vez que cruzaban una y mil veces el cauce de un río de aguas cristalinas. Al cabo de un buen rato llegaron a un imponente desfiladero conocido por el nombre de la librería; ya que la colocación caprichosa de las grandes lajas de pizarra simulaban los cantos de los libros de una inmensa y majestuosa librería. Fue en ese sitio donde Timoteo y Antonio decidieron preparar sus escopetas de caza con las que pretendían matar a unas diez o doce cabras salvajes que habitaban entre los acantilados de ese gran salto de agua que se conocía por el nombre de La Cervigona.


-Es curioso el origen es estas cabras, ¿Verdad?- Preguntó esta vez Timoteo a un concentrado Antonio.
-Realmente curioso –respondió Antonio. Es increíble que una cabra preñada se le pierda entre estos riscos a un pastor, y que éste no sea capaz de localizarla, y que con el paso del tiempo esa cabra para un macho y una hembra, y que transcurridos varios años se hayan reproducido entre ellas y hayan dado lugar a las diez o doce cabras actuales que nos han asegurado los pastores del pueblo que existen aquí.
-Pues sí, yo todavía no doy crédito –contestó un circunspecto Timoteo. Espero que no sea una broma de los del pueblo porque si no la vamos a tener.
                Antonio se levantó y con un gesto le indicó a Timoteo que reanudaban la marcha. Cuando llegaron a los pies de la catarata de agua iniciaron una lenta escalada sobre un terreno inestable y peligroso. A medio camino de su ascenso Antonio localizó a la primera cabra y con una señal de su mano se la enseñó a Timoteo, quien le respondió con una inmensa sonrisa. Al poco rato los cazadores comenzaron a disparar sus escopetas mientras las cabras caían abatidas una tras otra. Una vez cazados los doce ejemplares de los que habían hablado los pastores del pueblo, Timoteo y Antonio, las fueron sacando con una cuerda. Por medio de ésta las fueron izando a una zona en la que les esperaban unos vecinos de la población de Acebo con unas caballerías con las que las transportarían hasta ese pueblo. Al final de la dura jornada Antonio y Timoteo se encontraban exultantes entre los vecinos de esa población, quienes los consideraban unos héroes por la gesta que habían realizado ese día y que ninguno se había atrevido a llevar a cabo.
     

martes, 26 de julio de 2016

LA FUENTE FRÍA, Perales del Puerto


La Fuenfría o Fuente Fría y sus alrededores en Perales del Puerto debieron ser en su tiempo una zona de gran actividad agrícola y ganadera tal y como se desprende de los restos humanos que se conservan por todos lados.
En la misma Fuente Fría se puede observar un sillar de granito o dintel perfectamente labrado con un pequeño cuadrado recortado en el medio de la gélida roca. 






Sin embargo lo más interesante es la necrópolis que se halla un poco más arriba de la Fuente Fría, en el centro de una finca particular. En la misma se puede observar la tumba antropomorfa de un adulto y a su lado otra urna funeraria con forma rectangular en la que no se ha tallado la figura humana del fallecido.





En ese paraje selvático también podemos admirar el altar prehistórico que ya hemos tratado en este blog y que parece representar la cabeza de una serpiente, un anfibio o la cabeza de un lagarto.


Pero quizás uno de los elementos mejor conservados y más sorprendentes de esta recrópolis, que la hace única, es la la tumba antropomorfa de un niño. No hay otra igual en toda Sierra de Gata y eso que en la necrópolis del Castillo de Trevjo también aparecen algunas tumbas de algunos menores, pero que son de mayor tamaño que ésta.







Tumba antropomorfa de un recién nacido

domingo, 24 de julio de 2016

NECRÓPOLIS DE LA NAVELONGA, Cilleros

La necrópolis de la Navelonga consta de dos asentamientos claramente diferenciados; uno de ellos se ubica en un olivar y el otro, muy cerca del primero, en una finca cuyo uso lejano fue el de una huerta para el auto abastecimiento familiar  y que en la actualidad se encuentra abandonada.



Las tumbas también difieren de un emplazamiento a otro; mientras que las que se encuentran en el olivar tienen un pequeño reposacabeza y un reborde en sus extremos, las que se se hallan en la otra finca son totalmente uniformes y sin ninguna elevación del perímetro. Sin embargo ambos grupos de tumbas presentan claras diferencias con las otras que se pueden visitar en otros municipios como: Acebo, Trevejo, San Martín de Trevejo o Perales del Puerto; ya que en las de esta necrópolis cillerana no se han esculpido la figura humana del fallecido. 



Esta necrópolis vuelve a confirmar la presencia de lugares de enterramiento cercanos a santuarios y centros de culto; así como su orientación al noroeste.




Ambos grupos de tumbas ratifican a su vez la presencia de grupos familiares más o menos numerosos; ya que en todos ellos parece vislumbrarse la presencia de una tumba para el varón y otra para una mujer, así como otras más pequeñas. En total esta zona de enterramiento consta aproximadamente de unos siete sarcófagos pétreos. 

ALTAR PALEOLÍTICO, la Dehesa de Arriba de Perales del Puerto

La Dehesa de Arriba en Perales del Puerto conserva enormes secretos escondidos en sus entrañas. La zona debió estar poblada desde muy antiguo, hay quienes creen que incluso la ubicación actual de la Ermita de la Virgen de la Peña pudo ser un santuario antiguo dedicado a algún Dios indígena y que posteriormente fue reemplazado por un Dios romano.
La zona fue durante siglos explotada por los distintos pueblos que habitaron estos lares; de hecho los que la han explorado un poco y aquellos que se han dedicado a su expolio durante décadas, ante la dejadez de las instituciones públicas municipales y autonómicas, confirman que en todo su perímetro se pueden encontrar restos de diferentes épocas: edad del hierro, vetona, romana, visigoda y medieval.
De todo aquello que se ha salvado, después de su expolio prolongado y permanente, merece la pena resaltar lo que parece ser un altar paleolítico tallado en una enorme roca de granito y que se encuentra muy próximo a una necrópolis medieval ubicada en una de las laderas del monte. 





La roca en sí parece representar la cabeza de una serpiente o de un anfibio; en la zona superior se ha tallado lo que parece ser era el altar en el que se sacrificaban a los distintos animales cuya sangre se vertía a través de una canal labrado entre los ojos y que era recogida en algún recipiente. En su parte delantera se le han labrado dos enormes ojos y una boca redonda y en la parte posterior unos voluminosos anillos a modo de arrugas.







La roca merecería la pena que estuviese custodiada en algún museo o en algún centro de interpretación. A la espera de que los representantes de Sierra de Gata sigan despilfarrando el dinero público en ficticios Parques Culturales, cuyo único objeto es acaparar las ayudas públicas para fines que en nada tienen que ver con el mundo de la cultura, traemos una vez más a este humilde blog restos de nuestro pasado arqueológico e histórico.

sábado, 23 de julio de 2016

LA RONCHAERA, el primitivo tobogán de Cilleros

La Ronchaera, como popularmente se conoce a esta roca de Cilleros, sirvió durante décadas como un inmenso tobogán para los niños de esta población serragatina. 
Mi amigo Fernando Cordero, Juez de Paz cillerano, me contó que la máxima afición que tenían los niños de la localidad cuando él era joven consistía en cortar las ramas de unas escobas, sentarse sobre ellas y deslizarse a toda velocidad por esta inmensa roca. 




Las múltiples necesidades de los niños de una época les obligaban a éstos a agudizar el ingenio inventando juegos para los que utilizaban cualquier elemento que tenían a su alrededor; todos conservamos en la memoria el juego de las Tabas, la Jincacha, los Chapuzones, la Raya, la Rayuela y un largo etc. y que durante décadas fueron muy típicos de cada una de nuestra localidades serranas. En los últimos años todos estos juegos han sido arrinconados por un sedentarismo fruto de una innovación tecnológica como es internet y por los juegos de las consolas.  




Pero la Ronchaera cillerana, exponente máximo de las moles berroqueñas serragatinas que confirman el carácter recio de las gentes de esta comarca, también se identifica con los rituales de fertilidad de los pueblos prerromanos de estas tierras. Según algunos estudiosos era típico que aquellas mujeres o parejas que no podían tener hijos se deslizasen o rodasen por ella ya que suponían que durante ese breve proceso la fecundidad de la mujer o de la pareja se tornaba positiva.

jueves, 21 de julio de 2016

LA COSMOROCA O EL PETROGLIFO DE ACEBO

Los pueblos prerromanos de Sierra de Gata, al igual que otros de la Península Ibérica, adoraron a los dioses del mundo estelar y debido a esa religión de carácter animista dejaron su impronta reflejada en aquellos objetos más cotidianos de su entorno, que no eran otros que las maravillosas rocas graníticas que aparecen por toda nuestra orografía y que les sirvieron de mapas estelares.




En la localidad de Acebo he tenido la suerte de encontrar este mes de julio una roca con una serie de orificios muy similares a los del petroglifo de Villamiel. En esta roca alguien ha tallado un gran circulo en el centro de la misma que podría representar al sol y alrededor suyo un conjunto de agujeros tallados en la misma roca más pequeños que podrían representar a los planetas o las estrellas que estos pueblos veían en el espacio durante la noche.


Por otro lado los mismos arqueólogos no saben explicar muy bien la finalidad de pictogramas o petroglifos como el de Villamiel y al mismo tiempo hay quienes simplifican la explicación de estos orificios en la roca a simples marmitas producidas por la erosión del agua o de la nieve; explicación poco plausible si se tiene en cuenta la perfección de dichos orificios grabados en la roca.


Lo cierto es que este tipo de perforaciones en las rocas sirvieron durante siglos a los pastores como abrevaderos para sus reses e incluso hay quienes se aventuran a decir que algunos de ellas las utilizaron como recipientes para cocinar o para depositar sus alimentos. 
Yo, como bien indica este blog en su encabezamiento, prefiero seguir soñando con un mundo en el que la simplicidad de la vida se resumía en deambular durante el día por el campo para que pastase el ganado y al anochecer dormir sobre la rigidez de una roca serragatina arropado por el manto de estrellas de nuestro impoluto cielo.


LA CAMA DEL MORO, Perales del Puerto

Sierra de Gata está repleta de tumbas antropomórficas de la época medieval talladas en canchales de granito. La mayor parte de las mismas suelen vincularlas la tradición oral serragatina a individuos seguidores de la religión del Profeta; aunque lo cierto es que estas tumbas nada tienen que ver con la religión islámica.




Estos sarcófagos pétreos, toscamente tallados, en los que lo único que se distingue es la figura humana del fallecido aparecen en la mayor parte de las localidades de Sierra de Gata (Acebo, Valverde del Fresno, Trevejo, Cilleros, etc,,,,) buena parte de ellos suelen encontrarse cerca de primitivos centros de culto, ermitas o iglesias.
Perales del Puerto conserva un buen número de ellas y algunas zonas de este municipio cuentan con algunas concentraciones importantes de las mismas que podrían hacer suponer que en ellas funcionaron algunas necrópolis medievales.





La Cama del Moro, como se conoce a una de las tumbas pétreas que se hallan en el término municipal de Perales del Puerto, es una tumba antropomorfa de un individuo adulto; muy posiblemente de un varón, según refleja el tamaño de la misma, que se encuentra tallada en lo alto de un pequeño montículo berroqueño de una extensa campiña desde donde se divisa la elevación montañosa de Jálama y la plenillanura que conecta con Moraleja y Cilleros. Dicha tumba se encuentra ligeramente orientada hacia el oeste, como muchas otras de su estilo.
La visita a estos restos arqueológicos no es muy complicada. Tomando la carretera que va desde Perales del Puerto a Cilleros nos desviamos a la izquierda, a la altura de la cañada que cruza la carretera; una vez pasado un alcornocal y dejando a la derecha una majada, en una cima de esa llanura peraliega, en el único roqueral que existe, se encuentra esta tumba antropomórfica.